Archivo de Tags para 'setas'

(Continuación de un artículo anterior)

No hace falta leer mucho sobre el tema para darse cuenta de que existen muchas maneras de conseguir setas alucinógenas y ya sabemos que Internet es la gran tienda de… todo, así como la gran biblioteca de información sobre… todo. En este artículo descubriremos desde los métodos caseros de cultivo hasta la cría industrial de estos seres por parte de empresas especializadas.

Cuando la red se enteró de que el gobierno de los Países Bajos quería prohibir los paddo’s, la reacción fue inmediata. Aparte de páginas dedicadas en exclusiva a la movilización para impedir esa ilegalización, de las cuales hablaré más adelante, el hacking se impuso: aprender y crear a partir de herramientas cercanas para saltarse las barreras impuestas. Por ejemplo, muchos blogs enlazan a vídeos en los que se explica cómo cultivarlas:

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Mientras los miraba me preguntaba si los dos hombres que aparecen eran consumidores habituales de setas alucinógenas. Me los imaginaba en el salón de su casa, mirando al techo con cara de colocados. Al final caí en que lo que explican es una de las maneras de cultivar cualquier tipo de seta. Desde shiitake a gírgolas. Si os atrae, es todo un mundo. Sólo hace falta vermiculita, harina de arroz integral, esporas, agua, un mechero, botes, papel de aluminio, una olla, perlita, una caja de plástico a la que puedas practicar agujeros y, muy importante, un termómetro con higrómetro. Vale la pena ver los vídeos aunque sea únicamente por curiosidad.

¿Y las esporas, que son como las semillas, de dónde salen? Hay diversas maneras de conseguirlas. Una es comprando un spore print, o huella de esporas, que también es una manera muy común de enviarlas entre aficionados. Otra es comprando una jeringa ya preparada, en la que se encuentran en una suspensión líquida. En teoría no son ilegales porque aún no contienen psilocibina ni psilocina, que son los principios activos, como el THC en la marihuana.

El siguiente vídeo es un poco más específico y enseña pormenorizadamente cómo hacer crecer un buen puñado de setas alucinógenas. Hace incluso más hincapié si cabe en el tema de la esterilización que el anterior. Se podría decir que cualquier organismo vivo uni o multicelular corre peligro en casa de un cultivador de setas.

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Por último, en el siguiente se ve cómo crecen a cámara rápida y en unas pocas horas alcanzan una altura considerable. A mí me parecen la mar de graciosas, tan alargadas y con el capuchón redondito :-D .

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También existen métodos para evitar realizar todo ese trabajo desde cero, así como las medidas higiénicas, los botes, la humedad, el espacio necesario y días y días esperando que no se contaminen con moho. Lo único que hace falta es comprar un kit de crecimiento. Como se puede ver en estas instrucciones y en estas otras (de otros kits), es muy fácil: se abre el táper, se llena con agua, se deja unos minutos, se quita el agua y se tapa con una bolsa de plástico. Se supone que a los pocos días salen setas y setas. Y eso en realidad puede ser un gran problema, porque la cantidad que se consigue es tan grande que tenerlo en casa y que te pillen puede comportar penas por tráfico de drogas. Hablamos de conseguir casi medio kilo, cuando la dosis normal oscila entre los 10 y los 50 gramos de setas frescas por persona. De hecho, muchas tiendas en Internet no venden a ciertos países.

Al respecto se puede decir que, en principio, la posesión de setas frescas sería legal y la de setas tratadas de alguna manera (secadas, embolsadas…) sería ilegal. Pero eso depende de otros factores. Por ejemplo, tener cantidades elevadas de setas frescas podría denunciarse por estar destinadas al tráfico y una cantidad pequeña de setas secas podría justificarse como destinada al consumo propio.

Pero claro, hecha la ley, hecha la trampa. Siempre podéis alegar que las tenéis con fines educativos y por su valor ornamental, como argumenta alguna tienda del Estado Español y otras en Estados Unidos. Yo no me fiaría de esos argumentos. Existen muchas setas bonitas y, a la vez, menos problemáticas.

También hay métodos extremadamente peligrosos, como ir al bosque a recogerlas. Esto se tiene que descartar sin dudarlo porque muchas de ellas se confunden fácilmente con otras que son tóxicas. Se tiene que ser un experto en micología para poder distinguir sin ningún tipo de duda si la seta que se ha encontrado es la que se busca. Por favor, no lo hagáis.

Y después de los métodos más caseros, pasemos a la parte más industrial. En este reportaje aparece una fábrica de paddo’s poco después de que el Gobierno diera a conocer su postura prohibicionista. Si esa ilegalización se llevara a cabo, ocasionaría el cierre de estas fábricas o, como alternativa, se verían obligadas a volver al cultivo de champiñones, que es a lo que muchas de ellas se dedicaban anteriormente.

Es divertido oír al director y la trabajadora afirmar que no han probado nunca lo que producen, pero que conocen gente que sí lo ha hecho. Aunque soy un poco escéptico de que digan la verdad, porque esa afirmación es bastante común, ya se sabe: “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Además, no olvidemos que la opción de no consumir siempre está ahí.

Lo que me pone nervioso por parte del reportero es cuando le pregunta al director si las setas que tomó la chica francesa que se mató saltando de un puente de Amsterdam salieron de su fábrica. Lógicamente, el director pone cara de “¿de dónde ha salido este individuo?” y contesta que no hay manera de saberlo y que lo más seguro es que la muerte de esa chica se debiera a una mala utilización: mezclarlas con alcohol y otras drogas, no tener en cuenta problemas psicológicos previos, etc.

Lo primero que tenemos que pensar es que el director de cualquier empresa no argumentará en contra de sus intereses. Sin embargo, es bueno conocer argumentos diferentes, por lo que es preferible no descartarlos automáticamente y seguir investigando.

Por David Gil, 12 Noviembre 2007, 9:00

Estas últimas vacaciones, mientras volábamos hacia los Países Bajos, no me imaginaba que pronto descubriría un debate con tantos rincones grises que informarme sobre ello provocaría replantearme ideas muy asentadas (las que nos inculcan desde todos los medios), y criticar al mismo tiempo todas las otras posturas de alguna manera. Ese debate tiene ahora mismo como centro Amsterdam, la capital europea de la (¿demasiado grande?) tolerancia.

Mi chica y yo no somos amigos de las drogas y ese mundo era para mí completamente desconocido (no os equivoquéis, ahora tampoco consumo). Al pasear por la ciudad encontramos increíble que en muchas tiendas, tanto en las más turísticas como en las especializadas en este tipo de productos (smartshops), se ofrecieran paddo’s (del neerlandés paddestoel), también llamados magic mushrooms, shrooms o setas alucinógenas. Nos quedamos muy extrañados de que algo así fuera legal, ya que pensábamos que sólo lo era la maría y poco más. No nos imaginábamos que alguien con dos dedos de frente se atreviera a comer hongos de efectos impredecibles.

Por otra parte, tengo que apuntar que las setas me han apasionado toda la vida y sin embargo desconocía esas propiedades “alucinantes”. En parte por eso me ha interesado tanto el tema. Desde pequeño, cuando las descubrí gracias a la fantástica guía Blume, me encanta buscarlas. No ya para cogerlas, sino para maravillarme con sus formas y colores. Son como duendes que se esconden debajo de las ramas y las hojas o se atreven a crecer al descubierto, esperando que alguien se fije en ellos.

Esa misma noche, después de la visita a Amsterdam, tuvimos la oportunidad de hablar con la familia neerlandesa sobre el tema. Nos contaron que las setas habían causado varias muertes, como por ejemplo la de una turista francesa de 17 años que en marzo de este año saltó desde un puente. Otro turista se tiró desde la habitación del hotel, esta vez sin acabar con su vida. Un alemán se quitó toda la ropa en pleno centro de Amsterdam y se puso a correr desnudo por las calles y otro más mató a su perro en medio de sus alucinaciones. La culpa, de las lindas setitas.

Todo esto alimentó mi curiosidad y así dejé los Países Bajos: con preguntas que zumbaban sin parar y protestaban por conseguir respuestas. ¿Cómo podía ser que esas setas fueran legales?, ¿tan malas son?, ¿todos esos incidentes son culpa de ellas?, ¿qué efectos tienen?, ¿qué riesgos comportan?, ¿cómo se atreve la gente a tomarlas?, ¿qué hace que sean alucinógenas?, ¿no es peligroso que un producto así sea legal?…

Lo bueno de hacerse preguntas concretas es que te llevan, tarde o temprano, a las más generales y peliagudas: ¿tienen que ser ilegales todas las drogas?, ¿tienen que ser legales?, ¿qué grado de decisión tenemos?, ¿existe suficiente información a nuestro alcance?, ¿tomar drogas equivale a estar perdido?, ¿es bueno que decidan por nosotros?, ¿por qué algunas son legales y sus efectos asumidos y otras estrictamente prohibidas?, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene la (i)legalización?

Estas cuestiones surgieron además por sí solas al enterarme de que el gobierno de los Países Bajos quiere que los paddo’s sean ilegales, como lo son en el resto de Europa. Sus principales argumentos son:

  • El uso de paddo’s puede provocar efectos impredecibles y comportamientos peligrosos.
  • Es imposible garantizar que se puedan limitar las consecuencias de un mal viaje en circunstancias seguras.
  • No hay ninguna diferencia, o muy poca, entre el riesgo de usar paddo’s secos [prohibidos desde hace algunos años] y frescos. Las dosis normales de paddo’s secos van desde 1 gramo a 5 y las de paddo’s frescos de 10 a 50 gramos. El argumento sobre la diferencia de dosis entre ambas formas, que se reduce a sólo 5 gramos, no es razón suficiente para que los paddo’s secos estén prohibidos y los frescos no. [Es decir, que son tan peligrosos unos como otros].
  • En la mayoría de países de la UE están prohibidos.

Esto era el principio de la historia. Pronto descubriría las reacciones de los que defienden el uso libre de las setas alucinógenas, así como las maneras de conseguirlas, a veces muy ingeniosas; me acercaría a fuentes fidedignas y a testimonios subjetivos para conocer los riesgos; comprobaría una vez más que para acercarse a la verdad uno no se puede limitar a los medios de comunicación tradicionales, sobre todo cuando hay posturas tan marcadas y el gobierno tiene una meta tan clara. Con toda esta información llegué a unas cuantas conclusiones, vivas y por tanto aún bastante dubitativas, pero como mínimo propias e informadas.

Para leer, ver y escuchar todo eso tendréis que esperar al próximo capítulo.

Por David Gil, 31 Octubre 2007, 21:26

Para mí, una de las palabras más bonitas en neerlandés es paddestoel. Pad significa “sapo” y stoel, “silla”. Por tanto, literalmente significa “silla de sapo”, lo que es muy gráfico. ¿Adivináis qué es? En castellano lo llamaríamos “seta” y en catalán, “bolet”, que, a su vez, se parece mucho al nombre que se le da en neerlandés a un tipo de seta.

Además, como lenguas emparentadas que son, en inglés también existe un significante muy parecido, aunque con connotaciones diferentes: toadstool.

Por David Gil, 26 Octubre 2007, 23:43