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Un amigo me preguntaba hace poco qué libros podría comprarse para empezar a escribir narrativa. Como creo que mi respuesta puede servir a más de uno, haré una pequeña relación de libros útiles.

«La cuina de l’escriptura» o, en castellano, «La cocina de la escritura», de Daniel Cassany. Es un manual de redacción que trata de lo más básico: cómo organizarse y lleva a cabo con éxito el proceso de escritura, ya sea un informe para la empresa, un ensayo o una novela. Antes de comprárselo hay que echarle una ojeada, no sea que de tan básico no se necesite realmente.

«La práctica del relato. Manual de estilo literario para narradores», de Ángel Zapata. Para mí, leerlo supuso un antes y un después. Con este libro aprenderás los aspectos más básicos que hay que tener en cuenta al escribir un relato (o una narración, en general). Desde cómo conseguir ser natural hasta llegar a tener un estilo personal.

Por último, recomiendo «Escribir. Manual de técnicas narrativas», de Enrique Páez. Es muy completo, ya que, con un diseño muy vistoso, trata muchísimas cuestiones, propone ejercicios y muestra ejemplos que facilitan la comprensión.

Tengo, sin embargo, una advertencia: leer estos libros puede enseñarte muchas cosas, pero ni mucho menos sustituyen las clases presenciales, en las que el profesor da unas directrices que sirven a cada alumno de una manera mucho más personalizada. Cuando las clases son grupales, la interacción entre alumnos también es una manera de verse reflejado en el resto y de aprender de los errores propios y ajenos. Si alguien se anima, yo estoy disponible para dar clases particulares tanto de relatos y novela como de escritura en general, en catalán y en castellano.

Por David Gil, 10 octubre 2009, 23:29
  • Título: Compañero del viento
  • Autor: Abbas Kiarostami
  • Título original: Me ha costado con el teclado farsi, pero, si no me he equivocado, aquí está: هص اه باباد
  • Traductores: Ahmad Taherí y Clara Janés
  • Editorial: Ediciones del oriente y del mediterráneo
  • ISBN: 978-84-96327-27-2
  • Páginas: 233

Éste es un libro de haikus del director de cine Abbas Kiarostami. Es realmente delicioso. Cada poema tiene toda una imagen y una historia detrás, lo que daría para escribir muchos relatos que explicaran los cómos, los porqués, los quiénes y los qués.

Por David Gil, 23 junio 2009, 12:08

El mundo de la Traducción tiene muchas anécdotas y da muchas sorpresas. Hace un tiempo, me dediqué a buscar en Amazon los libros de Stieg Larsson para ver cuánto costaban. Mi sorpresa fue cuando en vez de tres novelas parecía que hubiera escrito tres docenas. Entonces me di cuenta de por qué y pensé que sería interesante hacer un pequeño estudio de cómo se han traducido sus tres títulos a los diferentes idiomas. Lo publico hoy que se publican las versiones en catalán y en castellano de la última novela.

Una reflexión previa: ya podemos dar gracias los catalanes de tener una versión en nuestra lengua. No la hay ni en gallego ni en euskera ni en otras muchas lenguas minoritarias.

Agradecimientos: a Marta Pagès, Míriam Vall y a Israel Úbeda (www.sweetsweden.com) por su ayuda para realizar este artículo.

Los títulos originales de los tres libros son:

  1. Män som hatar kvinnor
  2. Flickan som lekte med elden
  3. Luftslottet som sprängde

Traducidos literalmente al castellano:

  1. Los hombres que odian a las mujeres
  2. La chica que jugaba con fuego
  3. El castillo en el aire que explotó («castillo en el aire» en el sentido de «ilusión», aunque a menudo se traduce como «el castillo de aire»)

Ahora vamos a repasar cómo los han traducido las diversas editoriales.

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Por David Gil, 18 junio 2009, 0:42

Avui he estat a la xarrada que donava Lolita Bosch a la biblioteca Juan Marsé (perduda pels carrers empinats de Barcelona i molt lluny de totes les parades de metro existents). Encara que no he llegit cap llibre d’ella, m’ha encantat escoltar-la. És molt agradable i quan la sents parlar t’adones de com és de peculiar.

Va nàixer a Barcelona l’any 1970. Va viure la seua infantesa a la província de Girona i després va estar als Estats Units, l’Índia i durant deu anys a Mèxic, del que ha parlat molt. Dic que ella és peculiar no només perquè té la sort de dedicar-se en exclusiva a l’escriptura, sinó perquè ho fa alhora en català i en castellà. D’alguna manera que no he acabat d’entendre, al final obté dues versions que no són la traducció l’una de l’altra i que no tenen per què ser iguals. Aconsegueix crear dues obres a partir d’un bilingüisme literari molt curiós.

Ha esmentat una llista de llibres que l’han influenciada (i que per tant caldrà tindre en compte):

Ha parlat dels seus inicis en l’escriptura i de com li va sorgir la idea d’escriure «La família del meu pare» i «La familia de mi padre». Trobe que és important escoltar els escriptors, tant els consagrats com els que no ho estan, deixant sempre, això sí,  la idolatria a banda. Normalment donen una visió de la feina de l’escriptor amb la que et pots sentir identificat o que pot ser tan diferent que t’aporte nous punts de vista.

Per cert, he trobat a faltar quelcom que crec que és essencial: una pàgina o un bloc personal d’ella a Internet. M’agradaria posar un enllaç a les seues obres i no puc… vos haureu de conformar amb aquesta pàgina de la Generalitat de Catalunya.

Por David Gil, 17 junio 2009, 0:50

En vez de la novela que se supone que me estoy leyendo, la preparación de la conferencia me ha obligado a leer un par de ensayos: «La ética del hacker y el espíritu de la era de la información», de Pekka Himanen, y «Imagine… No copyright», de Joost Smiers y Marieke van Schijndel. Los dos son muy recomendables para entender los problemas del copyright y el espíritu del bricolaje relacionado con las creaciones tecnológicas y artísticas.

Después de esos dos libros, vi «Zen en el arte de escribir» de Ray Bradbury en una librería y me lo compré. Aquí tenéis los datos:

  • Título: Zen en el arte de escribir
  • Autor: Ray Bradbury
  • Título original: Zen in the Art of Writing
  • Traductor: Marcelo Cohen
  • Editorial: Minotauro
  • ISBN: 978-84-450-7570-8
  • Páginas: 143

Desde luego, no tiene nada que ver con el budismo zen. Es un alegato del placer que supone escribir, uno de esos libros que uno querría haber leído al adentrarse en ese mundo, no tres años después. Sin duda, por el entusiasmo que desprende y por lo identificado que uno se siente al leerlo, lo calificaría de totalmente imprescindible y digno de releer una y otra vez. Además, desvela cómo surgieron muchos de sus relatos, algunos muchos años después de las vivencias que los provocaron.

Eso sí, si alguien quiere evitar la traducción castellana (no demasiado conseguida y a veces incomprensible), puede leer la versión original desde este enlace.

Por David Gil, 15 junio 2009, 20:28

Dimarts 16 de juny a les 19:00 h aniré a la xarrada que l’escriptora Lolita Bosch donarà a la biblioteca del Carmel de Barcelona sobre el seu llibre «La família del seu pare».  He de confessar que no me l’he llegit, però crec que escoltar-la serà molt interessant de totes maneres.

Por David_Gil, 13 junio 2009, 0:19

El peligro de pronosticar es que, por un lado, se hace condicionado a la visión que se tiene del mundo y a los intereses particulares; por otro, te puedes equivocar estrepitosamente.  Para que dentro de unos años pueda comprobar si ciertos autores tienen razón o, por el contrario, ese renegar del futuro es exagerado, me he propuesto coleccionar las declaraciones más escépticas al libro electrónico y las razones que arguyen. En su momento será divertido darse cuenta de que la tecnología se tiene que mirar desde una perspectiva a largo plazo.

Por David_Gil, 4 junio 2009, 0:26

Hoy he ido, podría decir que por pura casualidad, a la Feria del cómic de Barcelona y me lo he pasado muy bien.

Había autores firmando y dibujando, stands carcas, stands gamberros y todas las grandes editoriales. También he visto una competición de dibujo sobre unas tabletas gráficas, con el tema «Hulk contra Son Goku», que me han dejado boquiabierto. Yo sería incapaz de hacer dos rayas seguidas y esta gente se manejaba con una soltura…

De los autores que he visto en persona, no me esperaba encontrar a la ilustradora valenciana Victoria Francés, de la que ya había hojeado algunos libros muy chulos y que evidentemente tiene el concepto marketing muy bien estudiado, porque se lo ha instalado directamente y lo enseñaba sin recato. Bromas aparte, presentaba su nuevo trabajo «Misty Circus» y he podido ver cómo creaba payasos para unos pocos fans privilegiados.

Entre soldados de Star Wars, frikies disfrazados y decenas de productos de merchandising he encontrado una editorial que apuesta por vender cómics digitales para teléfono móvil y ordenador. Como comenté en la última conferencia, estoy convencido de que los libros electrónicos poco a poco se comerán el terreno a los de papel. En el caso de los cómics no creo que sea diferente. La chica del stand nos ha hecho una demostración en un iPhone y se veía muy bien.

El pero, lógicamente, puede aparecer si esos cómics electrónicos no se pueden compartir. Y como parece que se compran a través de la tienda iTunes, lo más seguro es que estén encadenados del todo con DRM. Sin embargo, el paso ya está dado y creo que la tendencia poco a poco se encaminará hacia unos formatos cada vez más incontrolables por las editoriales.

Por David Gil, 30 mayo 2009, 0:55

El desconocimiento del escenario

Los novatos en esto de la escritura tienen una habilidad especial para complicarse la vida. Les sale de manera natural. Suelen querer avanzar demasiado rápido y se proponen innovar en la historia o en la ejecución sin controlar las técnicas y los conceptos más básicos.

Por ejemplo, cuando comencé a plantearme el argumento de la novela, se me ocurrió mezclar en el mismo saco niños soldado de África con extraterrestres y un chiquillo ciego con poderes de premonición que se podía poner en contacto con esos extraterrestres y de alguna manera servía de intermediario. El mayor problema de este despropósito de argumento era que África y los niños soldados me son totalmente desconocidos, lo que hacía que los pocos textos que escribí eran inverosímiles y llenos de tópicos. Llegaban a ser ridículos a causa del desconocimiento de la cultura.

Por eso, como escribir ya es lo suficientemente difícil y complejo, lo mejor es que nuestra historia esté ambientada en algún lugar que conozcamos muy bien y donde no haya problemas culturales. No debemos caer en el error de describir una ciudad donde hemos estado unos pocos días de vacaciones de una manera tópica y superficial. Hay que haber vivido ese escenario durante un largo tiempo, pasarlo por nuestro tamiz y contar lo que ha quedado de él en nosotros.

Una historia puede pasar en cualquier lugar, por lo que un lugar conocido nos da la posibilidad de concentrarnos en lo que en realidad es importante, aunque también tenemos la opción de inventarnos el mundo en el que pasa la acción. Eso nos obliga a ser más creativos, pero también nos da más libertad.

El desconocimiento de la historia

Otra tendencia muy marcada es pensar que las estructuras que tenemos en la cabeza y que pensamos que pueden ser interesantes, como elipsis, flashbacks, misterios, etc. es posible plasmarlas en la primera escritura, pero resulta que no es así porque aún no conocemos la historia que queremos contar. Primero hay que escribirla de cabo a rabo y después ya veremos. Seguro que cambiará totalmente: quizás un personaje secundario se comerá al resto, el escenario puede cambiar, uno de los hilos argumentales acaba siendo innecesario o incluso puede que lo encuentres ridículo, etc.

En mi caso, la estructura de mi novela no será lineal, pero sí que la estoy escribiendo por orden. Del pasado al futuro. La estructura final la decidiré cuando lo haya escrito todo. Los flashbacks, las elipsis, las sorpresas y todo aquello que busca añadir interés a la historia los pienso sobre la marcha, pero no los aplicaré hasta que no conozca la historia de principio a fin, en la fase de montaje.

El empeño de narrar en presente

Por último, existe la tendencia, al parecer ineludible, de narrar en presente, cuando es mucho más difícil y menos natural que hacerlo en pasado. Es como si dijeran: «¡no voy a escribir cualquier cosa, voy a ser rompedor!».

Como máximo se puede utilizar cómo técnica. Escribir una primera versión en presente (más próxima al autor) y después reescribirlo en pasado, que es más natural

Para romper las reglas e innovar, intenta partir desde lo más sencillo, que a menudo es lo más efectivo.

Por David Gil, 29 mayo 2009, 0:22

En mis novelas no hablaré nunca sobre la propiedad el expolio intelectual. Si lo intentara, estaría tan cerca de mis opiniones que no dejaría el espacio suficiente para desarrollar la historia ni los personajes: supondría hacer entrar mi opinión con calzador. De hecho, lo que opinan los personajes proviene de los mismos personajes, no del autor, y, por si fuera poco, hacen lo que quieren. Intenta llevarles la contraria y tanto tus personajes como tu historia se rebelarán.

Sucede a menudo que los aprendices confunden novela y ensayo, cuando son opuestos. Ensayo es reflexión: hablar de grandes temas ejemplificándolos a veces con casos particulares; la novela es narrativa: escribir de casos particulares y, gracias a ello, plantear grandes temas. No es lo mismo opinar sobre el sistema de asistencia social en Suecia (con sus correspondientes cifras, gráficas y situaciones concretas) que narrar lo que le sucede a Lisbeth Salander en «Los hombres que no amaban a las mujeres», donde subyace una crítica sobre ese mismo tema.

Intenta por todos los medios no mezclar ambos géneros porque lo que escribas no llegará a ser ninguno de los dos. Sólo conseguirás que tu texto se convierta en un panfleto, que los lectores se sientan manipulados y que dejen de leer enseguida lo que has escrito, a no ser que se trate de un familiar muy (muy) cercano o alguien que tenga muchas (muchas) ganas de trajinarte.

La literatura no habla en términos absolutos, trata de plantear dudas. Los malos no deben ser absolutamente malos ni los buenos deben ser angelitos que no han roto nunca un plato: la realidad no es rojo ardiente o azul helado; las palabras «nunca» o «siempre» no son creíbles, de hecho literariamente están vacías; las opiniones siempre tienen matices, sobre todo según las circunstancias; la ambigüedad, la humanidad y la imperfección nos son cercanas, nos ayudan a sentirnos identificados, nos interesan.

¿Por qué House gusta tanto? Porque es un cabrón que dice lo que a menudo nos gustaría decir, pero que a veces deja entrever un fondo diferente. En cambio, los textos escritos por mujeres que reflexionan a través de sus personajes sobre la dramática injusticia de la violencia doméstica son aburridos para quienes opinan igual y hacen segregar cantidades considerables de bilis a quienes están en contra. Si no deseas ese rechazo por parte de los lectores de tu novela, te aconsejo que dejes la doctrina y los sermones para los curas.

Por David Gil, 6 mayo 2009, 1:12