En astrología, hay muchos conceptos que se manifiestan como polaridades cuyos extremos no se pueden explicar de manera independiente, de hecho se necesitan para conseguir un equilibrio. Por ejemplo, Saturno, planeta regente del signo Capricornio, representa los límites, las inseguridades, aquello que perdura, que es real, palpable, sólido y esencial en uno mismo, el recuerdo de que somos mortales y de que el tiempo se acaba (Saturno es Cronos en griego). Por otro lado, Júpiter, regente de Sagitario, representa la intuición, el entusiasmo y la expansión sin límites, la sensación de que estamos tocados por los dioses y de que somos inmortales.
Saturno es el viejo, la seriedad, el esfuerzo, la constancia, el sudor, la cristalización de los proyectos. Júpiter, en cambio, es el púber, los proyectos que se suceden uno tras otro sin llegar a materializarse.
Con estas pinceladas, seguro que veréis con claridad que la siguiente cita del escritor Philip Roth refleja a la perfección la esencia de Saturno:
Desde fuera podría parecer una vida de máxima libertad: no tienes horarios, eres tu propio jefe, te destacas para la gloria. Aparentemente puedes escribir sobre cualquier cosa. Sin embargo, cuando te pones a escribir, lo único que hay son precisamente límites. Estás atado a un tema. Atado a una obligación de que tenga sentido. Obligado a convertirlo en libro. Si quieres que algo te recuerde tus propias limitaciones virtualmente cada minuto, no puedes escoger una ocupación mejor. Tu memoria, tu sentido del lenguaje, tu inteligencia, tus simpatías, tus observaciones, tus sensaciones, tu entendimiento, nunca bastan. Descubres más sobre tus carencias de lo que en verdad te conviene. Todo tu ser es un encierro que luchas por romper. Y todas esas obligaciones resultan aún más atroces porque te las has impuesto tú mismo.
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