Una de las palabras que aprendí haciendo la conferencia en la Universidad del País Vasco fue «eztabaidatu», que significa «debatir». Me encanta, porque al analizarla vemos que consta de las palabras «ez» (no); «ta», que es la abreviación de «eta» y quiere decir «y»; y «bai» (sí).
Archivo de Tags para 'lenguas'
Las lenguas engañan a menudo. Lo que en un principio parece genuino, puede provenir en realidad del idioma menos esperado. Un ejemplo en euskera es «auskalo», que viene del castellano antiguo «a buscallo» o, traducido a nuestra época, «¡a saber!».
—Non dago? (¿Dónde está?)
—Auskalo! (¡A saber!)
Existe una preocupante tendencia a eliminar la preposición «de» de las traducciones de los títulos de las películas. Mientras que en catalán las preposiciones sufren cambios o desaparecen si preceden a un «que», como por ejemplo «Abans que es faça de nit», no es así en castellano.
Ya pasó en el año 2000 con «Antes que anochezca» y ahora, en 2008, tenemos otro ejemplo de asesinato gramatical: «Before the Devil Knows You’re Dead» se ha publicado como «Antes que el diablo sepa que has muerto».
Muchos de los estudios de doblaje más importantes del Estado se encuentran en Barcelona y no me extrañaría que los que han ideado estos títulos fueran catalanes a los que les ha influido demasiado su lengua materna.
Según algunos estudios antropológicos la sociedad vasca se regía por un matriarcado, lo que podría haber influido en algunas características del euskera, como la variación que sufren algunas palabras que se refieren a la familia.
En muchas lenguas, para el concepto “hermano” existe una sola palabra que varía mediante un sufijo (p. ej. germà y germana, en catalán). En otras es diferente para cada uno (broer y zus, en neerlandés o brother y sister, en inglés). Sin embargo, en euskera cambia según el sexo del emisor.
Por ejemplo, pongamos que tengo un hermano y una hermana. Como soy chico, él sería mi anaia y ella mi arreba. Hasta aquí, todo normal. Pero ahora imaginemos que tengo un alter ego llamado Carlota. Mi hermano ya no sería anaia, sino neba, y mi hermana pasaría a ser mi ahizpa.
Para mí, una de las palabras más bonitas en neerlandés es paddestoel. Pad significa “sapo” y stoel, “silla”. Por tanto, literalmente significa “silla de sapo”, lo que es muy gráfico. ¿Adivináis qué es? En castellano lo llamaríamos “seta” y en catalán, “bolet”, que, a su vez, se parece mucho al nombre que se le da en neerlandés a un tipo de seta.
Además, como lenguas emparentadas que son, en inglés también existe un significante muy parecido, aunque con connotaciones diferentes: toadstool.
del.icio.us