Según algunos estudios antropológicos la sociedad vasca se regía por un matriarcado, lo que podría haber influido en algunas características del euskera, como la variación que sufren algunas palabras que se refieren a la familia.
En muchas lenguas, para el concepto “hermano” existe una sola palabra que varía mediante un sufijo (p. ej. germà y germana, en catalán). En otras es diferente para cada uno (broer y zus, en neerlandés o brother y sister, en inglés). Sin embargo, en euskera cambia según el sexo del emisor.
Por ejemplo, pongamos que tengo un hermano y una hermana. Como soy chico, él sería mi anaia y ella mi arreba. Hasta aquí, todo normal. Pero ahora imaginemos que tengo un alter ego llamado Carlota. Mi hermano ya no sería anaia, sino neba, y mi hermana pasaría a ser mi ahizpa.
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