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Hoy me he divertido mucho con la reseña de María sobre la película “Hasta el viento tiene miedo”. Irónica, mordaz y devastadora, desentraña todos los misterios que esconde el filme. Incluso me entran ganas de verlo aunque sea sólo por reírme un rato releyendo el post.

Por David_Gil, 7 Febrero 2008, 0:45

En nuestra conciencia colectiva existen muchas frases del cine, incluso algunas que no aparecen en la película en cuestión, como “Tócala otra vez, Sam” y “¡No siento las piernas!”. Una de las más famosas, por haber sido parodiada en innumerables ocasiones, la dice el niño de “El sexto sentido”. Más o menos en el minuto 48, mientras la tensión crece con la música, le confiesa a Bruce Willis que “En ocasiones veo muertos”… y es que algo así no puede ser más criminal para una situación de tensión. ¿Por qué?, ¿por qué nos produce una extraña sensación escucharlo, como si no acabara de encajar y llegara al extremo de ser cómico?

Para analizarlo, veamos qué dice el original y cómo se ha traducido en otros idiomas:

  • Inglés (original): I see dead people.
  • Alemán: Ich sehe tote Menschen.
  • Italiano: Vedo la gente morta.
  • Ruso: Я вижу умерших людей.
  • Árabe: استطيع ان ارى الموتى
  • Castellano: En ocasiones veo muertos :-D

En la versión original, así como en alemán, italiano, ruso y árabe (no sé tantas lenguas, pero lo he comprobado) dice literalmente “Veo gente muerta”. Por el contrario, en la versión castellana aparece de la nada un “en ocasiones”. El culpable podría haber sido el traductor en un ejercicio de infidelidad hacia el original, pero no tiene por qué. Ni mucho menos son los traductores los máximos creadores de despropósitos ni los que tienen la última palabra. Durante el proceso, existe la figura del director de doblaje que hace lo que le da la gana con la versión traducida y es posible que al final ambas se parezcan solamente porque pertenecen a las mismas imágenes. Por no hablar de que a menudo la persona que se encarga de traducir el guion y la que ajusta la traducción para que las palabras y los movimientos de la boca estén coordinados no son la misma.

Pero si sólo fuera esto, no pasaría nada. Hay multitud de malas traducciones e invenciones que pasan desapercibidas. Pero cuando el error está en el registro es muy grave, ya que mucha más gente lo percibe, aunque sea de manera inconsciente.

El registro se refiere al nivel de ajuste situacional de lo que se dice: más o menos coloquial o, dicho desde otro punto de vista, más o menos culto. No hablamos igual con un colega que con un niño o con el jefe. De ese modo, hay personajes que deben tener un determinado registro porque se les presupone: un niño hablará solamente como un niño porque no puede haber aprendido otro registro. En este caso, “en ocasiones” es demasiado elevado incluso si lo dijeran dos adultos. El choque, por tanto, es aún mayor si quien lo dice no llega a los 10 años de edad. Una alternativa más adecuada habría sido un simple “a veces” y una traducción más fiel, y más impactante en el buen sentido, habría sido “Veo gente muerta”.

Por cierto, como seguro que esto lo lee alguien que odia el doblaje a muerte y que cree que todas las películas deberían ser en versión original subtitulada, le recomiendo que se baje algo doblado al ruso, como esta película o un episodio de “Perdidos”. Seguro que después piensa que lo que tenemos no es tan malo. Yo, de hecho, estoy convencido de que en el Estado Español hay muy buenos dobladores y que en general los resultados son notables por su calidad. Sobre todo si lo comparamos con otros ejemplos como el alemán que, aunque no llega al nivel de desastre ruso, siempre me ha dado bastante repelús.

Por David Gil, 3 Enero 2008, 21:35

El otro día os conté que fuimos a ver el musical Cabaret y que no nos había gustado, ahora voy a explicar por qué. Tengo que decir que la función no comenzó bien. A las 18:30, que era cuando se suponía que empezaba, salieron relajadamente al escenario algunos actores y actrices. Hablaban con la primera fila, se estiraban, calentaban con sus instrumentos… así se estuvieron no cinco minutos ni diez, sino todo un cuarto de hora interminable durante el que la gente se puso nerviosa. Incluso hubo quien gritó “¿Habéis empezado o nos estáis tomando el pelo?”.

Cuando empezó de verdad enseguida notamos que no tenía nada que ver con la película. Esto nos desconcertó y desilusionó, pero no nos imaginábamos, y lo averigüé después, que lo que estábamos viendo era el musical original, que a su vez se basó en la obra I am a Camera de John van Druten, que a su vez se basó en una novela y en una serie de relatos cortos. Como West Side Story, tiene una larga historia de “cogí esta obra y la transformé en…”.

Al día siguiente vimos de nuevo la película con Liza Minnelli y Michael York y apreciamos las diferencias. Yo lo siento, pero la película me gusta muchísimo más. En algunas escenas los ojos de Liza Minnelli y sus gestos me parecen arrebatadores, entrañables como los de un animalito que adoptarías sin pensarlo dos veces. El argumento tiene un hilo claro: la historia de amor entre una cabaretera y un escritor homosexual en un Berlín cada vez más nazi, lo cual se va viendo a lo largo de todo el largometraje. El final: exquisito. Con razón ganó 8 Oscar (1972), aunque se quedó sin el de Mejor Película, que ganó El Padrino, otra obra maestra.

En el musical, en cambio, no encontré un hilo argumental sólido. Nos llegó al alma sobre todo cuando Sally Bowles llama a Cliff en el Kit Kat night club sin venir a cuento, ya que en teoría no se conocían. El beso entre Cliff y otro hombre tampoco se entiende. Los números musicales, que parecen pegotes, tratan de prostitutas a las bailarinas, incluso en algunos diálogos. Además, las canciones más flojas son las de Fräulein Schneider, que llegan incluso a aburrir.

En fin, creo que la película superó tanto al original que vale la pena volver a verla de vez en cuando y no gastarse el dinero en el musical.

Por David Gil, 25 Septiembre 2007, 19:16

Este fin de semana he estado en Valencia y como el precio de las entradas de cine es bastante menor que en Barcelona, he aprovechado para ver dos películas: “La cosecha” y “La vida de los otros“.

La primera está protagonizada por Hilary Swank y no satisface pretensiones que vayan más allá de pasar miedo con unos cuantos sustos. Aunque la historia mantiene la intriga durante casi toda la película, tiene los tópicazos que ya hemos visto en innumerables filmes, lo que le resta muchísimo interés. Un ejemplo, ¿por qué mueren siempre ciertos personajes? Acertarlo es apuesta segura desde el principio.

Por otra parte, la actuación de Hilary Swank es muy poco creíble en ciertos momentos, sobre todo no refleja lo que sentiría una madre al perder a su hija. Además, escenas que se suponen que son sueños, se convierten en realidad sin ninguna lógica y, como pasa en los malos argumentos, la historia se adapta a lo que tiene que pasar por narices, no a lo que sería más lógico, sobre todo si hablamos de las siete plagas del Antiguo Testamento (muy selectivas, por cierto). Esto sucede también con cierto personaje que no sabes muy bien qué tiene que ver en la historia y que muere de tal manera que acabas por suspirar diciendo “Sí, claro, faltaba este truquito…”.

En resumen, es una historia de misterio con trasfondo bíblico para pasar el rato y que, seguramente, más vale bajarse de la biblioteca P2P cuando salga en DVD.

Muy diferente es “La vida de los otros”. Este filme alemán repetidamente guardonado (Óscar 2006 2007 a la mejor película de habla no inglesa, entre muchos otros premios) retrata la vida de los funcionarios de la Stasi, la policía secreta de la República Democrática Alemana, que vigila a todo ser viviente sospechoso de estar en contra del régimen socialista. En este caso, un escritor de obras de teatro que vive con su mujer, la actriz principal.

Durante la película se describen las técnicas de represión utilizadas, así como el sistematismo con el que sacaban pruebas, muchas veces a base de chivatos del entorno familiar o cercano.

Es una historia seria y muy interesante para quien quiera aprender cómo transcurrió un trocito de la historia de la Alemania del Este, sin llegar a ser aburrida en ningún momento. Las intrigas de poder y la ambición de llegar a lo más alto dejan claro que tanto en un régimen capitalista como en el socialista, los actores son los mismos y la corrupción no cambia lo más mínimo.

Aunque considero que vale mucho la pena verla, tengo que decir en su contra que el cambio que se produce en uno de los personajes principales no me parece demasiado creíble o como mínimo considero que no se argumenta lo suficiente.

Por David Gil, 9 Abril 2007, 20:05

Hay veces que a uno le entra la nostalgia y se pone a buscar recuerdos en la biblioteca. Entre la abundancia le apetece revivir historias y lo hace con la alegría de redescubrirse, de visitar aquellas sensaciones escondidas.

Hace poco quería volver a un pasado bastante lejano (más o menos 20 años) y me bajé las tres películas de Regreso al Futuro. Cuando lo hice no esperaba pasármelo tan bien ni me acordaba de lo emocionantes que son. Con unos guiones con muchísimos detalles, la idea es compleja pero engancha. A todos nos gustaría viajar en el tiempo con aquel DeLorean, que en un principio tenía que ser una nevera.

En cuanto a los personajes, en las tres se repiten mucho los esquemas y a veces pueden resultar un tanto infantiles, pero la trama lo compensa. Uno de los que más me entusiasman es Doc, con esa locura científica chopada de raciocinio y palabras enigmáticas, envuelto de máquinas extrañas y mirándolo todo con aquellos ojos tan fijos y analizadores, pero a la vez tan encantadores.

De las tres, la que menos me gusta es la segunda, por su ambiente tan tenebroso y lo complicado del guion, aunque lo del monopatín volador considero que es genial. La tercera, en cambio, se desmarca un poco de las dos primeras y resulta muy divertida.

Pienso que es una pena que no tenga ninguna continuación, que no se volverá a hacer una película con esos personajes, que es algo único que no se repetirá. Me han hecho reír y sobre todo sentirme como un niño, lo que aumenta mi nostalgia.

Me pregunto si mis futuros hijos se emocionarían al verlas o las encontrarían ridículas. En una época de tecnologías tan complejas, y con un trasfondo tan díferente, seguramente reaccionarían como el diminuto Elijah Wood en una escena de la segunda parte, en el año 2015. En su momento tendré que hacer el experimento y comprobar sus reacciones.

De momento, buscaré los DVD para disfrutar de los extras y conservarlas para poder transportarme en el tiempo cuando quiera durante unas pocas horas, sin peligro de trastocar el pasado, el presente o el futuro.

Por David Gil, 5 Noviembre 2006, 19:19

After reading this post from Jorge Cortell’s site, I downloaded and watched the documentary “Steal this Film”. I have some objections to it.

On the one hand, they have used copyrighted works like pieces from the movie “The Day after Tomorrow”. This makes the documentary a derivative work for which they most probably didn’t get the permission. It is illegal, above all considering that the makers are receiving donations. Not that I dislike the way the beginning of the documentary is constructed. The water flowing through New York represents the catastrophic image most people have about the situation of culture. I also believe it should be legal, but it is not and I think they should have looked for other works that don’t have that kind of restrictions. Besides, with all the existing licenses (even the public domain), why do they copyright it?

On the other hand, what really drives me crazy is that it contains lots of subliminal messages (in this case, text that appears and disappears very fast) which make me feel manipulated, as if it was necessary to convince the audience with obscure tricks, not with reasoned explanations. That information is important and sometimes can’t be easily read even using the lowest speed in VLC because they’re long. Is there any reason to use this technique? Some people say that they are not subliminal because it’s possible to see them. Well, watch for yourself and judge…

My conclusion is that I’m definitely not going to donate any money to this project nor giving them my support if they don’t do things differently.

Links:

Por David Gil, 29 Septiembre 2006, 20:10

Si vais al cine o al videoclub y por casualidad os entran unas ganas irresistibles de ver La última puerta (en inglés The Lazarus Child), haceos un favor tanto al bolsillo como a vuestro tiempo e id a ver otra. En una pretensión de exponer profundos dilemas familiares lo único que han conseguido es una historia muy floja y predecible.

Es curioso cómo nos engañan. Lo malo de los tráilers, aparte de que deberían estar prohibidos, es que a veces consiguen hacernos creer que una película es de un género cuando no lo es y ésta desde luego no tiene ni acción ni fantasmas, sino un argumento que hemos visto miles de veces, poco creíble y sentimentaloide, con una familia demasiado ideal como protagonista. Los buenos son taaaaan buenos…

Han querido crear una situación límite muy poco lógica y el final está cogido con pinzas. Sucede tan de repente, sin tener en cuenta los problemas externos a la última escena, que uno se queda con cara de tonto. No vale la pena ni la música de los títulos de crédito.

Un poco de originalidad y buenas películas, por favor, que los que vamos al cine lo pagamos de sobra.

Por David Gil, 24 Septiembre 2006, 23:26

Pocos realizadores llegan de manera tan profunda al corazón y al centro mismo del sentimiento humano como Isabel Coixet. Me lo demostró con Mi vida sin mí, en la que Sarah Polley interpretaba las ilusiones de una enferma terminal. Al acabar, en los títulos de crédito, mi chica y yo nos quedamos sin habla, con el alma encogida y deleitándonos con una tristeza de esas que disfrutas, sincera y sorprendente. De alguna manera hay películas que me marcan y las recuerdo durante mucho tiempo, quizás para siempre, como en su momento lo hicieron Funny Games o Cube. Ése es el cine que transmite algo más que historias superficiales y entretenidas.

Meses más tarde vimos La vida secreta de las palabras. Ya estábamos dispuestos a llorar, pero no nos esperábamos una historia tan llena de recovecos. Lo que se ve es sólo una parte de lo que pasa, todo lo demás está detrás. Puedo decir incluso que los sucesos que la vertebran están en un segundo plano y en ningún momento se explicitan. En realidad, más que contar, da pinceladas, pistas que es necesario interpretar desde el principio hasta el final, incluso la segunda vez que se ve.

La relación entre la protagonista, de nuevo Sarah Polley, que se ofrece para cuidar a un herido Tim Robbins se desarrolla en un escenario singular, una plataforma petrolífera que sirve de isla claustrofóbica en la que todos los personajes intentan pasar la vida sin volverse locos. Tanto los protagonistas como Javier Cámara, el cocinero, y los demás secundarios están fantásticos y evolucionan acercándose paso a paso. Las miradas, los gestos, las palabras, todo encaja en ese universo extraño, incluso la oca que se pasea feliz por la plataforma.

Como viene siendo habitual en las películas de esta directora, la versión original es en inglés y vale la pena disfrutarla en ese idioma, ya sea con o sin subtítulos.

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Por David Gil, 15 Septiembre 2006, 0:05