Para llegar a tener un contexto propio, necesito llegar a definiciones que expliquen mi punto de vista, mi identidad. Y una de las definiciones más importantes, si no la que más, es la del término «Astrología». Por mucho que su base es común a todos los astrólogos, cada uno la ve y la aplica de manera diferente, igual que cada escritor tiene un estilo propio con el que enfatiza ciertos temas, palabras o giros.
Hay que tener en cuenta, además, que las palabras en una definición nunca son inocentes, por lo que en esta serie de artículos profundizaré en su sentido más esencial para dar con las más apropiadas. Para ello, empezaré desechando las menos adecuadas.
¿Por qué la Astrología no es una ciencia?
Uno de los temas primordiales en la historia de la ciencia es el del criterio de demarcación, es decir, cómo separar aquello que es ciencia de lo que no lo es. En la Wikipedia hay un artículo muy interesante del que se desprenden dos cosas: que hay diversas opiniones, según el autor, y que no es una cuestión tan sencilla como mucha gente cree. Incluso teorías aparentemente tan científicas como la teoría de cuerdas se discute que encajen en esa categoría (en este caso, por diversas razones, quizás sería más apropiado llamarla «protociencia»).
Considero que es normal que los científicos intenten eliminar de su paso todo aquello que no encaje en el método científico. Si no lo pueden concebir a través de sus métodos, es algo que deben dejar de lado. Pero lo que no considero tan normal es que muchos astrólogos intenten por todos los medios hacer encajar la Astrología en el término ciencia. Vivimos en una época y en una sociedad en la que lo único real (repito: lo único a lo que le damos el calificativo de «verdaderamente real») es lo que se puede explicar con términos y ecuaciones matemáticas. Todo lo demás no tiene sentido, no es coherente ni tiene utilidad para el progreso de la humanidad. Por tanto, muchos astrólogos no pueden soportar dedicarse a una disciplina menor e intentan darle más categoría defendiendo que es una ciencia.
Pero es que en otra época y sociedad diferentes, en las que el lenguaje simbólico estuviera más trabajado y captáramos el significado de lo que nos pasa durante la vida con más profundidad, los astrólogos no tendrían ese sentimiento de inferioridad ni malgastarían su energía intentando demostrar lo que no se puede demostrar. La culpa no es de la Astrología.
¿Por qué no encaja en el método científico?
La Astrología no se puede abordar por el método científico porque no trata de cosas medibles, ni de causas y efectos, ni de observadores separados de lo observado. En cambio, habla de símbolos, mitos y arquetipos representados por los planetas, de sincronicidades, significados profundos y cajas que contienen más cajas que contienen más cajas. De hecho, no consideramos la ubicación de un planeta como la causa de lo que pasa en la Tierra, sino como un reflejo en forma de símbolo de lo que pasa, de la misma manera que un reloj no es la causa de que sea la hora que indica, solamente la muestra. La clave está en la interpretación de esos símbolos, que es lo que se estudia en clases de Astrología. Tiene más que ver con la creación literaria, la narración de historias, que con la estadística.
Otra cuestión clave es que no tenemos ni idea de cuál es su funcionamiento ni por qué. ¿Cómo darle a algo el calificativo de ciencia si desconocemos eso? Siempre habrá quien lo intente explicar con la gravedad u otras fuerzas, pero ninguna de ellas resiste un mínimo análisis científico. Sus engranajes son difícilmente aprehensibles porque quizás no estamos capacitados para percibirlos.
También hay astrólogos que han intentado utilizar la estadística, pero conozco pocas disciplinas menos susceptibles de ser analizadas estadísticamente. Una Luna en Aries en sí no significa nada. Dos personas pueden tener la Luna en ese signo, pero como el resto de la carta será diferente (ya que comprende 9 planetas, las casas, los aspectos y los nodos de la Luna, por no hablar de los tránsitos, las revoluciones solares y las cartas progresadas) no hay manera de sistematizar la información. Son demasiadas variables, su interpretación es demasiado compleja y la expresión de cada ubicación planetaria no es unívoca, como se creía en la antigüedad, sino que tiene infinitas manifestaciones que comparten significado.
La ciencia, muy relacionada con el elemento aire, divide el mundo en verdadero/falso, sí/no. No hay gamas. En cambio, la Astrología es mucho más flexible, porque depende del grado de conciencia de cada persona. Quien es más autoconsciente y tiene sus defensas psicológicas más trabajadas, vivirá de manera diferente un tránsito de Plutón o Saturno que quien está en este mundo como un protozoo.
En resumen, intentar encajar la Astrología en el término ciencia denota un complejo de inferioridad y es una pérdida de tiempo, porque la comunidad científica nunca aceptará dentro de sí una disciplina que trabaja con símbolos no cuantificables ni medibles. Y eso, aunque hay a quien no le gusta nada, está bien que sea así. De hecho, es una liberación.