Després de més de dos anys utilitzant l’eMule, al fi he arribat al primer terabyte compartit. 1024 GB de música, pel·lícules, sèries, manuals, novel·les, revistes…


I jo m’he baixat més de 360 GB.

Que durant molts anys puguem compartir tot allò que ens agrada, a ser possible amb més rapidesa i millor qualitat!
En Vidas en Red he leído dos artículos (1 y 2) muy interesantes que plantean cómo nos manipulan a través de la televisión y, al mismo tiempo, criminalizan Internet. Al Estado y a las empresas no les interesa que pensemos, sino que tengamos miedo de lo que les puede debilitar. Desearían que la comunicación hubiera permanecido unidireccional, porque así se habrían asegurado el control, pero, a pesar de la brecha digital y de las copias exactas del modelo «dame lo que quieras y bien mascadito» aplicadas a Internet, poco a poco avanzamos.
Yo, por mi parte, cada vez aguanto menos los interminables anuncios de la tele, acompañados de cambios de volumen descarados, y las noticias estúpidas con reportero gilipollas. Ni la radio se salva, porque, aunque me gusta mucho más, tertulianos de todo tipo me han demostrado que no tienen ni idea de lo que hablan. Para informarme necesito muchas fuentes multidireccionales, en las que incluso yo (también tú) tengamos cabida. Porque el hecho de pasarme 30 o 40 horas a la semana delante de la pantalla (del ordenador) leyendo y escribiendo me aporta muchísimo.
Escribir me relaja, la tele me crispa.
Muy interesante el artículo de Versvs sobre el logro de los desarrolladores de Wine de llegar a la versión 1.0. ¿Logro?, sí, dejando de lado lo subjetivo y discutible que es llegar a una “versión estable”, sobre todo cuando dependes de un software defectuoso cuyo dueño siempre va por libre.
Programar es como construir un castillo de cartas: quita una de la base y todo se viene abajo. En el software libre, el desarrollo suele ser muy rápido y sencillo porque toda la información está al alcance y, aunque a menudo surgen versiones que dejan de ser compatibles con las anteriores o que ocasionan dificultades (mirad si no la evolución tan bestia de las QT), la adaptación pasa simplemente por comprobar lo que ha cambiado y evolucionar.
Sin embargo, tal como yo lo veo, el trabajo de estos 15 años puede desplomarse si Microsoft cambia cuatro cosas de entre las capas y capas de código o si condiciona el funcionamiento de sus programas a que no se utilice nada más que un Windows no emulado (¿esto es posible?). Ellos tienen el código de Wine; nosotros el suyo, no. Juegan con ventaja y si no lo han aprovechado ya para hundir este proyecto, lo pueden hacer en cualquier momento: Wine siempre estará por detrás, sólo hay que ver lo que han tardado.
Si el objetivo es hacer más accesible Linux, creo que, como dice Versvs, no se implantará realmente en la sociedad hasta que no esté presente en las escuelas y los institutos. Y yo añadiría algo más: para que esté en igualdad de condiciones que Windows, el usuario debería poder comprar ordenadores con Linux ya instalado, porque no es lo mismo que te venga de serie a tener que hacer el esfuerzo del Do it yourself, sea el sistema operativo que sea.
En resumen, que me alegraría mucho más si los desarrolladores hubieran conseguido que OpenOffice.org tardara menos en cargar, fuera menos pesado y tuviera más características, o si Sunbird y Abiword no estuvieran tan limitados… eso querría decir que nos acercamos más al ideal de libertad de conocimiento, a la ausencia de restricciones.
Al ver un anuncio de la tele diciendo lo siguiente, me quedé petrificado:
Los puntos negros son como asesinos en serie. La única diferencia es que sabemos dónde están.
Ponle freno a los puntos negros.
¡Como si pudiéramos hacer mucho al respecto, aparte de ir con cuidadín! Si consideramos «puntos negros» los lugares donde repetidamente se producen accidentes, ¿quién es el verdadero responsable?, ¿quién tiene los medios, pagados por nosotros, para modificar los trazados, las señalizaciones, construir mejores carreteras, etc.?
Creo que hay mucha hipocresía respecto a los accidentes de circulación y, aunque muchas veces los causantes son los propios conductores por imprudentes, hay preguntas que siempre se formulan en los debates pero que nunca reciben respuesta por parte de la Administración: ¿por qué se construyen coches capaces de circular a 200 km/h si el límite máximo son 120 km/h?, ¿por qué no se sustituyen los horrorosos guardarraíles?, ¿por qué continúa habiendo tan mala señalización en ciertas carreteras?
Por poner un ejemplo que conozco de primera mano, en la carretera de Morella a Alcañiz hay un tramo de curvas en el que no se puede ir a más de 40 km/h (entre otras cosas porque sales volando barranco abajo) y las señales marcan un máximo… ¡de 90 km/h! ¡Venga, hombre, encima con exigencias!
Desde que soy funcionario, cada vez que hay elecciones me apunto para ser representante de la Administración. No es para estar en las mesas electorales, sino para recoger a ciertas horas los datos de participación que después se pasan al coordinador y éste a su vez los envía con una PDA a un Centro de datos. Entonces, una hora después, se retransmiten por los informativos. Cuando se cierran los colegios y se hace el recuento, recogemos los resultados y se sigue el mismo proceso.
Participé como representante para el referéndum del Estatut, las elecciones autonómicas y las locales. Siempre me gusta mucho estar en el ajo y esto me permitía ver un poco lo que pasa durante un día de elecciones.
No obstante, este año me ha llegado una cartita que me designa como vocal 2 suplente 2 de una mesa electoral. Esto da a entender falsamente que hay pocas posibilidades de que me cojan, pero por desgracia muy a menudo no existe vocal 2 suplente 1 ni vocal 2 titular. Sí, esto es un contrasentido, como muchos otros de la Administración.
En resumen, que casi con toda seguridad viviré desde dentro las elecciones. No me había tocado nunca, así que será una experiencia nueva. Y al final de la jornada, ¡moveré el culo!
El proyecto Open Street Map es la Wikipedia de los mapas:
OpenStreetMap es un proyecto dirigido expresamente a crear y ofrecer datos geográficos libres, tales como planos de calles, a cualquiera que los desee. El proyecto comenzó debido a que muchos mapas que se cree que son libres, tienen en realidad restricciones legales o técnicas para su uso, lo cual evita que la población los utilice de forma creativa, productiva o inesperada. (fuente)
Me parece una iniciativa maravillosa. A diferencia de muchos trabajos del gobierno de EE.UU., que pasan al dominio público, en la UE tenemos restricciones por todos lados y nos vemos obligados a crearlos nosotros mismos.
Porque no hay diferencia entre el software libre y los mapas libres, se basan en los mismos principios: erradicar las restricciones del conocimiento. Hagámoslo. Con la fuerza de nuestros teclados.
Como funcionario (y ahora mismo opositor de promoción interna) tengo que consultar el BOE a menudo y eso me fastidia sobremanera. Quizás por el hecho de que me he acostumbrado a visitar los blogs a través de sus feeds, sin tener que ir cada día a la página principal, se me hace un mundo tener que comprobar si en el BOE hay algo nuevo que me interese. Recuerdo con una angustia especial la época en que lo consultaba todos los santos días para saber si habían salido los resultados de la oposición, las notas o los puestos de destino y la cantidad de información que me tragaba para nada, como todo lo relativo a la administración local, Justicia, administración autonómica, universidades…
Hoy se me ha ocurrido que lo ideal sería que cada entrada del BOE tuviera etiquetas o categorías asociadas y se pudieran consultar mediante feeds propios. De esa manera me podría suscribir mediante un agregador a todo lo que estuviera relacionado con el Ministerio de Medio Ambiente (en el que trabajo actualmente) o a convocatorias de concursos estatales y desechar todo lo demás.
No sólo eso, sino que se podría hacer lo mismo con las páginas del MAP donde se recoge la información de convocatorias concretas y así los opositores nos podríamos enterar de cuándo sale la convocatoria, la lista de admitidos y excluidos, las fechas de exámenes, etc. de una manera mucho más cómoda.
Ya puestos, podría haber feeds de leyes concretas que informaran de sus modificaciones y facilitaran así la última versión en vigor. Sería muy útil para saber a qué atenerte en una determinada materia. A menudo esas modificaciones están dispersas en numerosos Reales Decretos y leyes que derogan artículos, lo que hace muy difícil saber qué vale aún de lo anterior y qué no, a no ser que vayas a bases de datos con restricciones. Incluso se podrían programar fácilmente conversores de XML a LaTeX y PDF. Hay tantas ideas que ya se están llevando a cabo con normalidad, que el límite en su implementación lo ponen las ganas de llevarlo a cabo, como lo demuestra, por ejemplo, el proyecto Kelsen, de Javier de la Cueva. Lástima que la Administración se limite a cumplir con lo mínimo indispensable.
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