Hace ya unos meses que acabé el borrador de lo que será en algún momento mi novela. En realidad eso no supone nada más que el primer paso, aunque por sí mismo tenga un gran valor como meta parcial, y lo que viene a partir de ahora no es lo más fácil. Tengo la historia, pero, como nos dice el profesor siempre que nos ve agobiados por el esfuerzo de sacarla adelante, “No se preocupen, ahora viene lo peor”, en referencia al hartazgo que supone releer y reescribir la novela una y otra vez.
Porque ahora me toca hacer precisamente eso, reescribir las alrededor de 70 páginas que tengo escritas. No se trata de modificar, copiar y pegar, sino de leer lo que tengo hasta ahora, decidir la estructura de la historia y escribirla toda de nuevo con la esperanza de sacar algo mucho mejor de lo que tengo.
Para ello antes el profesor me aconsejó analizar la estructura de algunas obras. Gracias a ello, he aprendido mucho y cuando vi el capítulo 18 de la sexta temporada de CSI Las Vegas “El sospechoso no habitual” me di cuenta enseguida de que debía analizarlo. Sin duda es uno de los mejores capítulos de la serie y vale la pena que lo veas antes de seguir leyendo para que este artículo no se convierta en un spoiler.
Este año he tenido uno de los mejores regalos de Reyes: reencontrarme con un amigo de la infancia que no veía desde hacía unos 16 años. Dio conmigo gracias a Internet y, casualidades de la vida, vive también en Barcelona. Esta tarde, mientras en la calle desfilaban los pajes y los niños se agolpaban para recoger caramelos, hemos podido charlar y recordar viejos tiempos.
En nuestra conciencia colectiva existen muchas frases del cine, incluso algunas que no aparecen en la película en cuestión, como “Tócala otra vez, Sam” y “¡No siento las piernas!”. Una de las más famosas, por haber sido parodiada en innumerables ocasiones, la dice el niño de “El sexto sentido”. Más o menos en el minuto 48, mientras la tensión crece con la música, le confiesa a Bruce Willis que “En ocasiones veo muertos”… y es que algo así no puede ser más criminal para una situación de tensión. ¿Por qué?, ¿por qué nos produce una extraña sensación escucharlo, como si no acabara de encajar y llegara al extremo de ser cómico?
Para analizarlo, veamos qué dice el original y cómo se ha traducido en otros idiomas:
Inglés (original): I see dead people.
Alemán: Ich sehe tote Menschen.
Italiano: Vedo la gente morta.
Ruso: Я вижу умерших людей.
Árabe: استطيع ان ارى الموتى
Castellano: En ocasiones veo muertos
En la versión original, así como en alemán, italiano, ruso y árabe (no sé tantas lenguas, pero lo he comprobado) dice literalmente “Veo gente muerta”. Por el contrario, en la versión castellana aparece de la nada un “en ocasiones”. El culpable podría haber sido el traductor en un ejercicio de infidelidad hacia el original, pero no tiene por qué. Ni mucho menos son los traductores los máximos creadores de despropósitos ni los que tienen la última palabra. Durante el proceso, existe la figura del director de doblaje que hace lo que le da la gana con la versión traducida y es posible que al final ambas se parezcan solamente porque pertenecen a las mismas imágenes. Por no hablar de que a menudo la persona que se encarga de traducir el guion y la que ajusta la traducción para que las palabras y los movimientos de la boca estén coordinados no son la misma.
Pero si sólo fuera esto, no pasaría nada. Hay multitud de malas traducciones e invenciones que pasan desapercibidas. Pero cuando el error está en el registro es muy grave, ya que mucha más gente lo percibe, aunque sea de manera inconsciente.
El registro se refiere al nivel de ajuste situacional de lo que se dice: más o menos coloquial o, dicho desde otro punto de vista, más o menos culto. No hablamos igual con un colega que con un niño o con el jefe. De ese modo, hay personajes que deben tener un determinado registro porque se les presupone: un niño hablará solamente como un niño porque no puede haber aprendido otro registro. En este caso, “en ocasiones” es demasiado elevado incluso si lo dijeran dos adultos. El choque, por tanto, es aún mayor si quien lo dice no llega a los 10 años de edad. Una alternativa más adecuada habría sido un simple “a veces” y una traducción más fiel, y más impactante en el buen sentido, habría sido “Veo gente muerta”.
Por cierto, como seguro que esto lo lee alguien que odia el doblaje a muerte y que cree que todas las películas deberían ser en versión original subtitulada, le recomiendo que se baje algo doblado al ruso, como esta película o un episodio de “Perdidos”. Seguro que después piensa que lo que tenemos no es tan malo. Yo, de hecho, estoy convencido de que en el Estado Español hay muy buenos dobladores y que en general los resultados son notables por su calidad. Sobre todo si lo comparamos con otros ejemplos como el alemán que, aunque no llega al nivel de desastre ruso, siempre me ha dado bastante repelús.
Hace tiempo que lo debería haber hecho, pero primero las dudas de si realmente el dominio público era la opción más adecuada y después una cierta pereza a constatar lo obvio y tocar las entrañas del tema que utilizo me han hecho retrasarlo. Pero ya está, en el pie consta la declaración de que las entradas y las fotos de este blog son mías, mientras no se indique lo contrario, y que hago devolución expresa de ellas al Dominio Público. Ahí queda eso.
Ser rompedor y valiente no es fácil: intenta mover un mundo anquilosado (enquistado, más bien) y te costará horrores. Eso es lo que parece sucederle al libro “El poder de las redes”, de David de Ugarte, que está sufriendo ciertos problemas de distribución. En este artículo, David explica las posibles causas. Como me interesa muchísimo el tema, ya que mi novela estará en el dominio público, lo seguiré de cerca.
Hoy he ido a comprarme un nunchako para la Wii a una tienda de informática. Mientras pagaba, he podido oír cómo un cliente que tenía al lado le preguntaba a una de las dependientas qué sistema operativo le recomendaba para el ordenador que se iba a comprar. La respuesta me ha hecho mucha gracia: “Es mejor que se ponga Windows XP, el Vista no acaba de funcionar”. Ya lo había leído en alguna parte, pero ese comentario, fuera de la blogosfera y de las noticias que leemos, me lo confirma. Incluso existe todo un artículo en la Wikipedia sobre las críticas recibidas.
Yo no he probado Windows Vista, en casa tengo Ubuntu y mi chica, Windows XP. No obstante, sí que he comprobado cómo de insufrible es el Internet Explorer 7, con el que soy incapaz de manejarme, y me hago una idea de cómo los últimos pasos de Microsoft son rotundas equivocaciones. Como el cambio total en los menús de la suite Office.
En fin, que está bien que el gigante se dé de hostias de vez en cuando. Quién sabe si no será el principio de su fin. Cada paso atrás que dé es una ventaja para las alternativas, mucho menos inclinadas a equivocarse.
Hace poco que nos hemos autoregalado la Wii para aprovechar las fiestas y en previsión de que se puedan agotar. Antes de tenerla no me imaginaba lo divertida y revolucionaria que era. Se tiene que probar para conocer la experiencia. Este fin de semana nos lo hemos pasado jugando al WiiSports, sobre todo al tenis. Cuando dejas de jugar no lo notas, pero al día siguiente y, aún peor, dos días después, sientes que te duelen músculos que no sabías que existían en tu organismo.
En nuestro caso, en Barcelona casi no hacemos ejercicio, casi ni caminamos. Las distancias son tan grandes que la mayor parte de los desplazamientos se realizan en transporte público, normalmente bajo tierra. Pasar de esa vida sedentaria a 3 horas de Wii es muy duro… Ayer, con el boxeo, casi me da un síncope cardiaco. Si bien es cierto que al final gané, a mí me remató del todo.
Además, con el mando que tuvimos que comprar porque con la consola sólo viene uno (ya lo hacen a propósito) venía un DVD llamado WiiPlay, que consta de una serie de jueguecitos diseñados para conocer todo lo que se puede hacer con el mando. Uno de ellos parece una broma: es una carrera encima de una vaca con el objetivo de derribar el mayor número de espantapájaros que te encuentras por el camino. Por supuesto, la vaca puede acelerar, frenar y… ¡saltar!, todo a base de moverlo hacia delante, hacia atrás, a los lados o hacia arriba. Surrealista total y muy divertido.
Creo que Nintendo ha revolucionado el concepto de “jugar a los videojuegos” con muy buenas ideas y un marketing excelente. Ha creado juegos que llegan a un sector enorme que antes ni se planteaba ponerse delante de la pantalla (mujeres, gente mayor…), ha socializado sobremanera la experiencia (yo ya tengo pensada la gente que invitaré a jugar) y ha transformado la relación persona-consola (ya no es sólo un personaje, sino que soy yo quien me muevo y los personajes imitan mis movimientos).
La Wii no es para todo el mundo porque no tiene ni la potencia ni los gráficos de la competencia, pero tiene una extensión de clientes muchísimo más diversa y su desarrollo no creo que se pare aquí, por lo que estoy seguro que esto es sólo el principio.
Según algunos estudios antropológicos la sociedad vasca se regía por un matriarcado, lo que podría haber influido en algunas características del euskera, como la variación que sufren algunas palabras que se refieren a la familia.
En muchas lenguas, para el concepto “hermano” existe una sola palabra que varía mediante un sufijo (p. ej. germà ygermana, en catalán). En otras es diferente para cada uno (broer yzus, en neerlandés o brother ysister, en inglés). Sin embargo, en euskera cambia según el sexo del emisor.
Por ejemplo, pongamos que tengo un hermano y una hermana. Como soy chico, él sería mi anaia y ella mi arreba. Hasta aquí, todo normal. Pero ahora imaginemos que tengo un alter ego llamado Carlota. Mi hermano ya no sería anaia, sino neba, y mi hermana pasaría a ser mi ahizpa.
No hace falta leer mucho sobre el tema para darse cuenta de que existen muchas maneras de conseguir setas alucinógenas y ya sabemos que Internet es la gran tienda de… todo, así como la gran biblioteca de información sobre… todo. En este artículo descubriremos desde los métodos caseros de cultivo hasta la cría industrial de estos seres por parte de empresas especializadas.
Cuando la red se enteró de que el gobierno de los Países Bajos quería prohibir los paddo’s, la reacción fue inmediata. Aparte de páginas dedicadas en exclusiva a la movilización para impedir esa ilegalización, de las cuales hablaré más adelante, el hacking se impuso: aprender y crear a partir de herramientas cercanas para saltarse las barreras impuestas. Por ejemplo, muchos blogs enlazan a vídeos en los que se explica cómo cultivarlas:
Mientras los miraba me preguntaba si los dos hombres que aparecen eran consumidores habituales de setas alucinógenas. Me los imaginaba en el salón de su casa, mirando al techo con cara de colocados. Al final caí en que lo que explican es una de las maneras de cultivar cualquier tipo de seta. Desde shiitake a gírgolas. Si os atrae, es todo un mundo. Sólo hace falta vermiculita, harina de arroz integral, esporas, agua, un mechero, botes, papel de aluminio, una olla, perlita, una caja de plástico a la que puedas practicar agujeros y, muy importante, un termómetro con higrómetro. Vale la pena ver los vídeos aunque sea únicamente por curiosidad.
¿Y las esporas, que son como las semillas, de dónde salen? Hay diversas maneras de conseguirlas. Una es comprando un spore print, o huella de esporas, que también es una manera muy común de enviarlas entre aficionados. Otra es comprando una jeringa ya preparada, en la que se encuentran en una suspensión líquida. En teoría no son ilegales porque aún no contienen psilocibina ni psilocina, que son los principios activos, como el THC en la marihuana.
El siguiente vídeo es un poco más específico y enseña pormenorizadamente cómo hacer crecer un buen puñado de setas alucinógenas. Hace incluso más hincapié si cabe en el tema de la esterilización que el anterior. Se podría decir que cualquier organismo vivo uni o multicelular corre peligro en casa de un cultivador de setas.
Por último, en el siguiente se ve cómo crecen a cámara rápida y en unas pocas horas alcanzan una altura considerable. A mí me parecen la mar de graciosas, tan alargadas y con el capuchón redondito .
También existen métodos para evitar realizar todo ese trabajo desde cero, así como las medidas higiénicas, los botes, la humedad, el espacio necesario y días y días esperando que no se contaminen con moho. Lo único que hace falta es comprar un kit de crecimiento. Como se puede ver en estas instrucciones y en estas otras (de otros kits), es muy fácil: se abre el táper, se llena con agua, se deja unos minutos, se quita el agua y se tapa con una bolsa de plástico. Se supone que a los pocos días salen setas y setas. Y eso en realidad puede ser un gran problema, porque la cantidad que se consigue es tan grande que tenerlo en casa y que te pillen puede comportar penas por tráfico de drogas. Hablamos de conseguir casi medio kilo, cuando la dosis normal oscila entre los 10 y los 50 gramos de setas frescas por persona. De hecho, muchas tiendas en Internet no venden a ciertos países.
Al respecto se puede decir que, en principio, la posesión de setas frescas sería legal y la de setas tratadas de alguna manera (secadas, embolsadas…) sería ilegal. Pero eso depende de otros factores. Por ejemplo, tener cantidades elevadas de setas frescas podría denunciarse por estar destinadas al tráfico y una cantidad pequeña de setas secas podría justificarse como destinada al consumo propio.
Pero claro, hecha la ley, hecha la trampa. Siempre podéis alegar que las tenéis con fines educativos y por su valor ornamental, como argumenta alguna tienda del Estado Español y otras en Estados Unidos. Yo no me fiaría de esos argumentos. Existen muchas setas bonitas y, a la vez, menos problemáticas.
También hay métodos extremadamente peligrosos, como ir al bosque a recogerlas. Esto se tiene que descartar sin dudarlo porque muchas de ellas se confunden fácilmente con otras que son tóxicas. Se tiene que ser un experto en micología para poder distinguir sin ningún tipo de duda si la seta que se ha encontrado es la que se busca. Por favor, no lo hagáis.
Y después de los métodos más caseros, pasemos a la parte más industrial. En este reportaje aparece una fábrica de paddo’s poco después de que el Gobierno diera a conocer su postura prohibicionista. Si esa ilegalización se llevara a cabo, ocasionaría el cierre de estas fábricas o, como alternativa, se verían obligadas a volver al cultivo de champiñones, que es a lo que muchas de ellas se dedicaban anteriormente.
Es divertido oír al director y la trabajadora afirmar que no han probado nunca lo que producen, pero que conocen gente que sí lo ha hecho. Aunque soy un poco escéptico de que digan la verdad, porque esa afirmación es bastante común, ya se sabe: “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Además, no olvidemos que la opción de no consumir siempre está ahí.
Lo que me pone nervioso por parte del reportero es cuando le pregunta al director si las setas que tomó la chica francesa que se mató saltando de un puente de Amsterdam salieron de su fábrica. Lógicamente, el director pone cara de “¿de dónde ha salido este individuo?” y contesta que no hay manera de saberlo y que lo más seguro es que la muerte de esa chica se debiera a una mala utilización: mezclarlas con alcohol y otras drogas, no tener en cuenta problemas psicológicos previos, etc.
Lo primero que tenemos que pensar es que el director de cualquier empresa no argumentará en contra de sus intereses. Sin embargo, es bueno conocer argumentos diferentes, por lo que es preferible no descartarlos automáticamente y seguir investigando.
Visto lo visto, parece que hay ser escocés (o simplemente extranjero occidental), meterse alcohol en vena y desplazarse en grupos de a mil para que la policía no se atreva a ponerte las manos encima. Todo eso sin respetar a nadie, meándose en cualquier lado y berreando a cualquiera que se atreva a pasar a su lado. Ayer Barcelona estaba sitiada de impresentables de estas características que incumplían todas las normas cívicas… y los mossos ni se atrevieron a acercárseles.
Eso sí, salen a la calle quinientos okupas reivindicando espacios sociales y los palos están más que asegurados con una proporción respecto a la policía de 5 a 1. Esto me crea dos preguntas. ¿Necesitaremos ser unos brutos, borrachos y maleducados para comenzar una revolución y que las fuerzas del Estado no se atrevan a tocarnos? O, si fuéramos los suficientes para dar miedo, ¿podríamos derrotar al poder?
Curiosa vara de medir, que cambia a voluntad… Si fuera yo, con lanzallamas tiraba a los hooligans de Barcelona. A palos y desinfectando los rastros que dejan.
¡Ah!, y las casa vacías, por supuesto, para vivienda asequible y proyectos sociales.