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El escritorio de Linux KDE tiene unos programas para llamados plasmoids muy chulos. En la captura de pantalla se pueden ver dos de Astronomía. Uno de ellos dibuja el sistema solar, aunque lógicamente las órbitas son ficticias, ya que en la realidad ni son circulares ni son así de estrechas.

El otro muestra los cuatro satélites de Júpiter tal como se verían por el telescopio.

Captura de pantalla con dos programas de Astronomía en el escritorio

Por David Gil, 11 noviembre 2011, 12:00

Para llegar a tener un contexto propio, necesito llegar a definiciones que expliquen mi punto de vista, mi identidad. Y una de las definiciones más importantes, si no la que más, es la del término «Astrología». Por mucho que su base es común a todos los astrólogos, cada uno la ve y la aplica de manera diferente, igual que cada escritor tiene un estilo propio con el que enfatiza ciertos temas, palabras o giros.

Hay que tener en cuenta, además, que las palabras en una definición nunca son inocentes, por lo que en esta serie de artículos profundizaré en su sentido más esencial para dar con las más apropiadas. Para ello, empezaré desechando las menos adecuadas.

¿Por qué la Astrología no es una ciencia?

Uno de los temas primordiales en la historia de la ciencia es el del criterio de demarcación, es decir, cómo separar aquello que es ciencia de lo que no lo es. En la Wikipedia hay un artículo muy interesante del que se desprenden dos cosas: que hay diversas opiniones, según el autor, y que no es una cuestión tan sencilla como mucha gente cree. Incluso teorías aparentemente tan científicas como la teoría de cuerdas se discute que encajen en esa categoría (en este caso, por diversas razones, quizás sería más apropiado llamarla «protociencia»).

Considero que es normal que los científicos intenten eliminar de su paso todo aquello que no encaje en el método científico. Si no lo pueden concebir a través de sus métodos, es algo que deben dejar de lado. Pero lo que no considero tan normal es que muchos astrólogos intenten por todos los medios hacer encajar la Astrología en el término ciencia. Vivimos en una época y en una sociedad en la que lo único real (repito: lo único a lo que le damos el calificativo de «verdaderamente real») es lo que se puede explicar con términos y ecuaciones matemáticas. Todo lo demás no tiene sentido, no es coherente ni tiene utilidad para el progreso de la humanidad. Por tanto, muchos astrólogos no pueden soportar dedicarse a una disciplina menor e intentan darle más categoría defendiendo que es una ciencia.

Pero es que en otra época y sociedad diferentes, en las que el lenguaje simbólico estuviera más trabajado y captáramos el significado de lo que nos pasa durante la vida con más profundidad, los astrólogos no tendrían ese sentimiento de inferioridad ni malgastarían su energía intentando demostrar lo que no se puede demostrar. La culpa no es de la Astrología.

¿Por qué no encaja en el método científico?

La Astrología no se puede abordar por el método científico porque no trata de cosas medibles, ni de causas y efectos, ni de observadores separados de lo observado. En cambio, habla de símbolos, mitos y arquetipos representados por los planetas, de sincronicidades, significados profundos y cajas que contienen más cajas que contienen más cajas. De hecho, no consideramos la ubicación de un planeta como la causa de lo que pasa en la Tierra, sino como un reflejo en forma de símbolo de lo que pasa, de la misma manera que un reloj no es la causa de que sea la hora que indica, solamente la muestra. La clave está en la interpretación de esos símbolos, que es lo que se estudia en clases de Astrología. Tiene más que ver con la creación literaria, la narración de historias, que con la estadística.

Otra cuestión clave es que no tenemos ni idea de cuál es su funcionamiento ni por qué. ¿Cómo darle a algo el calificativo de ciencia si desconocemos eso? Siempre habrá quien lo intente explicar con la gravedad u otras fuerzas, pero ninguna de ellas resiste un mínimo análisis científico. Sus engranajes son difícilmente aprehensibles porque quizás no estamos capacitados para percibirlos.

También hay astrólogos que han intentado utilizar la estadística, pero conozco pocas disciplinas menos susceptibles de ser analizadas estadísticamente. Una Luna en Aries en sí no significa nada. Dos personas pueden tener la Luna en ese signo, pero como el resto de la carta será diferente (ya que comprende 9 planetas, las casas, los aspectos y los nodos de la Luna, por no hablar de los tránsitos, las revoluciones solares y las cartas progresadas) no hay manera de sistematizar la información. Son demasiadas variables, su interpretación es demasiado compleja y la expresión de cada ubicación planetaria no es unívoca, como se creía en la antigüedad, sino que tiene infinitas manifestaciones que comparten significado.

La ciencia, muy relacionada con el elemento aire, divide el mundo en verdadero/falso, sí/no. No hay gamas. En cambio, la Astrología es mucho más flexible, porque depende del grado de conciencia de cada persona. Quien es más autoconsciente y tiene sus defensas psicológicas más trabajadas, vivirá de manera diferente un tránsito de Plutón o Saturno que quien está en este mundo como un protozoo.

En resumen, intentar encajar la Astrología en el término ciencia denota un complejo de inferioridad y es una pérdida de tiempo, porque la comunidad científica nunca aceptará dentro de sí una disciplina que trabaja con símbolos no cuantificables ni medibles. Y eso, aunque hay a quien no le gusta nada, está bien que sea así. De hecho, es una liberación.

Por David Gil, 9 noviembre 2011, 12:00

Las páginas del libro crujen.

Cuando las muevo respiran certezas que se diluyen

goteando pesadamente.

¿Cuánto hace que quemamos los libros de nuestros padres?

No hace mucho.

¿Cuándo quemarán tus hijos nuestros libros?

Pronto.

Las páginas del libro crujen.

 

Por David Gil, 7 noviembre 2011, 12:00

«Los signos del Zodíaco, o los campos vibratorios que ellos simbolizan, poseen múltiples significados desde el punto de vista de la interpretación conceptual. En rigor, cada signo alude a una totalidad coherente; podríamos decir, a “una sola cosa”. Sin embargo, para nuestra percepción secuencial y fragmentaria -centrada en el sujeto que se imagina separado de aquello que percibe- la vibración zodiacal significa muchas cosas diferentes, y necesitamos realizar un gran esfuerzo para captar su coherencia estructural. Esta es la dificultad inherente a la distancia que reina entre el pensamiento verbal y el lenguaje de los símbolos. Sabemos que este es infinitamente más rico y sintético que el pensamiento lineal que lo interpreta y, desde esta perspectiva, aprender astrología significa desarrollar la capacidad de leer símobolos. La carta natal aparece así como un mapa, un texto que describe con un mínimo de caraceres la matriz de una existencia. En ella, el astrólogo -capacitado para comprender esos símbolos- lee para el constultante la misteriosa página que contiene los lineamientos esenciales de su vida; es un intérprete, un traductor.»

Eugenio Carutti, «Ascendentes en Astrología. Segunda parte», pág. 115

En otra sociedad más acostumbrada al lenguaje simbólico nadie viviría de manera lineal, de manera concreta y unívoca; en cambio, observaríamos un Universo donde pasado, presente y futuro conformarían patrones multidimensionales; donde se tornarían vívidas las conexiones que ahora nos achechan desde la oscuridad del inconsciente; donde los significados se harían tan transparentes que no nos sentiríamos tan perdidos dentro de nuestras propias murallas.

Tú y yo seríamos uno… otra vez.

Por David Gil, 4 noviembre 2011, 12:00

autor: desconocido

autor: desconocido

Por David Gil, 2 noviembre 2011, 12:00

Uno de los mayores dolores de cabeza de los astrólogos es la confusión de mucha gente entre las constelaciones y los signos. De ninguna manera son lo mismo, por mucho que hace unos milenios sí que coincidieran.

Las constelaciones son agrupaciones de estrellas a las que se les ha dado un nombre. Esas estrellas están muy lejos unas de otras y, de hecho, a lo largo del tiempo (mucho) van cambiando de sitio y la constelación, de forma. Son arbitrarias y cada cultura las agrupa y denomina de manera diferente. Además, cada una es de un tamaño y sus límites no se establecieron hasta 1928, cuando la Unión Astronómica Internacional fijó las 88 constelaciones actuales.

¿Y los signos, entonces? Los signos son los 12 fragmentos iguales de la eclíptica, que es la línea imaginaria que traza el Sol a lo largo del año. Cada signo, por tanto, mide 30º y su origen se sitúa en el punto Aries, que es la intersección de la eclíptica y la línea de ecuador terrestre.

Fuente: Wikipedia

Ese origen en el punto Aries no es arbitrario, ya que es cuando el Sol pasa por ese punto cuando comienza la Primavera. De la disolución del invierno, que es lo mismo que decir «la disolución del Zodíaco» simbolizada por Piscis (de agua y mutable), pasamos al ímpetu del nacimiento de la Primavera simbolizado por Aries (signo doblemente masculino: de fuego y cardinal). Es el nacimiento de un nuevo año.

Por lo tanto, el comienzo de la Primavera coincide con Aries; del verano, con Cáncer; del otoño, con Libra; y del invierno, con Capricornio, todos ellos signos cardinales por comenzar estación, pero de elementos diferentes. Como se puede deducir, entonces, el simbolismo de la Astrología tiene mucho que ver con las estaciones vistas desde el hemisferio Norte, donde se originó esta disciplina. En contra de lo que se pudiera pensar, la Astrología funciona tanto en gente nacida en un hemisferio como en el otro.

Entonces, quien tiene el Sol a 8º 40′ de Acuario, podemos decir que tiene el Sol a  338º 40′ de la eclíptica, tomando como referencia ese punto Aries, que gracias al fenómeno de la precesión de los equinoccios va cambiando de posición y más o menos cada 2000 años se desplaza una constelación en sentido contrario al de los planetas, es decir, va de Piscis a Aries. El ciclo completo dura unos 25.776 años.

Ahora me gustaría hacer una comparación entre una carta astral y lo que se ve en el cielo. Hace un tiempo modifiqué el programa Stellarium e hice que dibujara las líneas de los signos para mostrar de manera didáctica lo que queremos decir los astrólogos. Tomemos, por ejemplo, la carta de este momento (que si quieres te puedes bajar haciendo clic aquí):

 Carta del 20111024 a las 23:00

Para comprender una carta hay que situarse en el centro y toda la circunferencia que se representa es toda la eclíptica, de la cual sólo vemos la mitad cuando miramos al cielo.

En la parte de abajo de la carta se ven al Sol, a Mercurio y a Venus en Escorpio, y a la Luna y Saturno en Libra. Los números indican el grado y minuto donde se encuentran; así podemos saber que la Luna está a 3º 53′ del punto Libra (no importa la latitud respecto de la eclíptica, sino sólo la longitud).

Marte está en Leo; Júpiter, en Tauro; y Urano, en Aries. Hay una leyenda que clarifica los símbolos en la parte izquierda de la imagen.

Y ahora veamos cómo se corresponde esa información sintetizada en una carta astral a lo que observamos en el cielo, con los signos y las constelaciones (puedes bajarte la imagen aquí).

 

Cada raya es del color en el que se suele dibujar el elemento (rojo es fuego; verde, tierra; amarillo, aire; azul, agua) y el signo comprende la región que va desde esa raya a la que tiene situada a la izquierda.

Como se puede ver, el Sol hace muy pocos días que ha atravesado la raya azul de Escorpio, y Mercurio y Venus ya están más allá de la mitad del signo. Sin embargo, al mirar las constelaciones vemos que no coinciden: el Sol se encuentra sobre la constelación de Virgo, y Venus y Mercurio se encuentran sobre la constelación de Libra.

Por otra parte, tanto Saturno como la Luna están en el signo de Libra y, al mismo tiempo, sobre la constelación de Virgo.

Otra imagen para comparar con la carta astrológica, donde se ve a Marte en el signo de Leo (bajar desde aquí):

Por último, en la siguiente imagen se puede ver a Júpiter en Tauro y a Urano a sólo 1º 29′ del punto Aries, representado por la línea roja (bajar desde aquí).

Espero que este artículo haya clarificado de alguna manera la diferencia entre las constelaciones y los signos.

Por David Gil, 26 octubre 2011, 12:00

Hoy en el camino me he encontrado a Orión,

me ha dicho que lo deje todo y huya junto a él.

Los muros de Alejandría no están lejos,

doce lunas a paso ligero serán suficientes.

Por David Gil, 24 octubre 2011, 12:00

Europa está obligando a Grecia a hacer unas reformas tremendas en un tiempo imposible. Además, les presta dinero. ¿Y si hablamos de lo que se mueve por debajo de la superficie (un poco a lo Escorpio)?:

Francia le ha vendido a Grecia 6 fragatas por 2.500 millones de euros y helicópteros por más de 400 millones en los últimos meses. Alemania, por otro lado, le ha vendido 6 submarinos por 1.000 millones.

Es abrumadora la hipocresía de una Europa cuya unión es inexistente y cuyos habitantes se preguntan en qué madriguera les hicieron meterse.

Por David Gil, 19 octubre 2011, 0:17

fuente: facebook

autor: desconocido

 

 

Por David Gil, 17 octubre 2011, 12:00

Estamos en una época crítica, y a partir de que el año que viene Urano y Plutón hagan la primera cuadratura exacta de las siete que harán podemos esperar sin ninguna duda escenarios muy convulsos. Dejando de lado la Astrología, en la siguiente entrevista David de Ugarte explica estupendamente la situación actual: es parecida al mayo del 68 (cuando, por cierto, Urano y Plutón estaban en conjunción) pero con la diferencia de que el escenario es ahora mucho más opresivo y que el sexo no está por liberalizar :-) .

David concluye la entrevista con la dicotomía entre la deliberación democrática mediante los blogs y los foros o que prolifere aún más la cultura de la adhesión, lo que generaría un estado de indignación eterna que no conllevaría ninguna alternativa factible.

Mirad la entrevista porque vale la pena:

Por David Gil, 14 octubre 2011, 12:00