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Hace ya unos meses que acabé el borrador de lo que será en algún momento mi novela. En realidad eso no supone nada más que el primer paso, aunque por sí mismo tenga un gran valor como meta parcial, y lo que viene a partir de ahora no es lo más fácil. Tengo la historia, pero, como nos dice el profesor siempre que nos ve agobiados por el esfuerzo de sacarla adelante, “No se preocupen, ahora viene lo peor”, en referencia al hartazgo que supone releer y reescribir la novela una y otra vez.

Porque ahora me toca hacer precisamente eso, reescribir las alrededor de 70 páginas que tengo escritas. No se trata de modificar, copiar y pegar, sino de leer lo que tengo hasta ahora, decidir la estructura de la historia y escribirla toda de nuevo con la esperanza de sacar algo mucho mejor de lo que tengo.

Para ello antes el profesor me aconsejó analizar la estructura de algunas obras. Gracias a ello, he aprendido mucho y cuando vi el capítulo 18 de la sexta temporada de CSI Las Vegas “El sospechoso no habitual” me di cuenta enseguida de que debía analizarlo. Sin duda es uno de los mejores capítulos de la serie y vale la pena que lo veas antes de seguir leyendo para que este artículo no se convierta en un spoiler.

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Por David Gil, 12 Enero 2008, 14:50

(Continuación de un artículo anterior)

No hace falta leer mucho sobre el tema para darse cuenta de que existen muchas maneras de conseguir setas alucinógenas y ya sabemos que Internet es la gran tienda de… todo, así como la gran biblioteca de información sobre… todo. En este artículo descubriremos desde los métodos caseros de cultivo hasta la cría industrial de estos seres por parte de empresas especializadas.

Cuando la red se enteró de que el gobierno de los Países Bajos quería prohibir los paddo’s, la reacción fue inmediata. Aparte de páginas dedicadas en exclusiva a la movilización para impedir esa ilegalización, de las cuales hablaré más adelante, el hacking se impuso: aprender y crear a partir de herramientas cercanas para saltarse las barreras impuestas. Por ejemplo, muchos blogs enlazan a vídeos en los que se explica cómo cultivarlas:

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Mientras los miraba me preguntaba si los dos hombres que aparecen eran consumidores habituales de setas alucinógenas. Me los imaginaba en el salón de su casa, mirando al techo con cara de colocados. Al final caí en que lo que explican es una de las maneras de cultivar cualquier tipo de seta. Desde shiitake a gírgolas. Si os atrae, es todo un mundo. Sólo hace falta vermiculita, harina de arroz integral, esporas, agua, un mechero, botes, papel de aluminio, una olla, perlita, una caja de plástico a la que puedas practicar agujeros y, muy importante, un termómetro con higrómetro. Vale la pena ver los vídeos aunque sea únicamente por curiosidad.

¿Y las esporas, que son como las semillas, de dónde salen? Hay diversas maneras de conseguirlas. Una es comprando un spore print, o huella de esporas, que también es una manera muy común de enviarlas entre aficionados. Otra es comprando una jeringa ya preparada, en la que se encuentran en una suspensión líquida. En teoría no son ilegales porque aún no contienen psilocibina ni psilocina, que son los principios activos, como el THC en la marihuana.

El siguiente vídeo es un poco más específico y enseña pormenorizadamente cómo hacer crecer un buen puñado de setas alucinógenas. Hace incluso más hincapié si cabe en el tema de la esterilización que el anterior. Se podría decir que cualquier organismo vivo uni o multicelular corre peligro en casa de un cultivador de setas.

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Por último, en el siguiente se ve cómo crecen a cámara rápida y en unas pocas horas alcanzan una altura considerable. A mí me parecen la mar de graciosas, tan alargadas y con el capuchón redondito :-D .

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También existen métodos para evitar realizar todo ese trabajo desde cero, así como las medidas higiénicas, los botes, la humedad, el espacio necesario y días y días esperando que no se contaminen con moho. Lo único que hace falta es comprar un kit de crecimiento. Como se puede ver en estas instrucciones y en estas otras (de otros kits), es muy fácil: se abre el táper, se llena con agua, se deja unos minutos, se quita el agua y se tapa con una bolsa de plástico. Se supone que a los pocos días salen setas y setas. Y eso en realidad puede ser un gran problema, porque la cantidad que se consigue es tan grande que tenerlo en casa y que te pillen puede comportar penas por tráfico de drogas. Hablamos de conseguir casi medio kilo, cuando la dosis normal oscila entre los 10 y los 50 gramos de setas frescas por persona. De hecho, muchas tiendas en Internet no venden a ciertos países.

Al respecto se puede decir que, en principio, la posesión de setas frescas sería legal y la de setas tratadas de alguna manera (secadas, embolsadas…) sería ilegal. Pero eso depende de otros factores. Por ejemplo, tener cantidades elevadas de setas frescas podría denunciarse por estar destinadas al tráfico y una cantidad pequeña de setas secas podría justificarse como destinada al consumo propio.

Pero claro, hecha la ley, hecha la trampa. Siempre podéis alegar que las tenéis con fines educativos y por su valor ornamental, como argumenta alguna tienda del Estado Español y otras en Estados Unidos. Yo no me fiaría de esos argumentos. Existen muchas setas bonitas y, a la vez, menos problemáticas.

También hay métodos extremadamente peligrosos, como ir al bosque a recogerlas. Esto se tiene que descartar sin dudarlo porque muchas de ellas se confunden fácilmente con otras que son tóxicas. Se tiene que ser un experto en micología para poder distinguir sin ningún tipo de duda si la seta que se ha encontrado es la que se busca. Por favor, no lo hagáis.

Y después de los métodos más caseros, pasemos a la parte más industrial. En este reportaje aparece una fábrica de paddo’s poco después de que el Gobierno diera a conocer su postura prohibicionista. Si esa ilegalización se llevara a cabo, ocasionaría el cierre de estas fábricas o, como alternativa, se verían obligadas a volver al cultivo de champiñones, que es a lo que muchas de ellas se dedicaban anteriormente.

Es divertido oír al director y la trabajadora afirmar que no han probado nunca lo que producen, pero que conocen gente que sí lo ha hecho. Aunque soy un poco escéptico de que digan la verdad, porque esa afirmación es bastante común, ya se sabe: “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Además, no olvidemos que la opción de no consumir siempre está ahí.

Lo que me pone nervioso por parte del reportero es cuando le pregunta al director si las setas que tomó la chica francesa que se mató saltando de un puente de Amsterdam salieron de su fábrica. Lógicamente, el director pone cara de “¿de dónde ha salido este individuo?” y contesta que no hay manera de saberlo y que lo más seguro es que la muerte de esa chica se debiera a una mala utilización: mezclarlas con alcohol y otras drogas, no tener en cuenta problemas psicológicos previos, etc.

Lo primero que tenemos que pensar es que el director de cualquier empresa no argumentará en contra de sus intereses. Sin embargo, es bueno conocer argumentos diferentes, por lo que es preferible no descartarlos automáticamente y seguir investigando.

Por David Gil, 12 Noviembre 2007, 9:00

Estas últimas vacaciones, mientras volábamos hacia los Países Bajos, no me imaginaba que pronto descubriría un debate con tantos rincones grises que informarme sobre ello provocaría replantearme ideas muy asentadas (las que nos inculcan desde todos los medios), y criticar al mismo tiempo todas las otras posturas de alguna manera. Ese debate tiene ahora mismo como centro Amsterdam, la capital europea de la (¿demasiado grande?) tolerancia.

Mi chica y yo no somos amigos de las drogas y ese mundo era para mí completamente desconocido (no os equivoquéis, ahora tampoco consumo). Al pasear por la ciudad encontramos increíble que en muchas tiendas, tanto en las más turísticas como en las especializadas en este tipo de productos (smartshops), se ofrecieran paddo’s (del neerlandés paddestoel), también llamados magic mushrooms, shrooms o setas alucinógenas. Nos quedamos muy extrañados de que algo así fuera legal, ya que pensábamos que sólo lo era la maría y poco más. No nos imaginábamos que alguien con dos dedos de frente se atreviera a comer hongos de efectos impredecibles.

Por otra parte, tengo que apuntar que las setas me han apasionado toda la vida y sin embargo desconocía esas propiedades “alucinantes”. En parte por eso me ha interesado tanto el tema. Desde pequeño, cuando las descubrí gracias a la fantástica guía Blume, me encanta buscarlas. No ya para cogerlas, sino para maravillarme con sus formas y colores. Son como duendes que se esconden debajo de las ramas y las hojas o se atreven a crecer al descubierto, esperando que alguien se fije en ellos.

Esa misma noche, después de la visita a Amsterdam, tuvimos la oportunidad de hablar con la familia neerlandesa sobre el tema. Nos contaron que las setas habían causado varias muertes, como por ejemplo la de una turista francesa de 17 años que en marzo de este año saltó desde un puente. Otro turista se tiró desde la habitación del hotel, esta vez sin acabar con su vida. Un alemán se quitó toda la ropa en pleno centro de Amsterdam y se puso a correr desnudo por las calles y otro más mató a su perro en medio de sus alucinaciones. La culpa, de las lindas setitas.

Todo esto alimentó mi curiosidad y así dejé los Países Bajos: con preguntas que zumbaban sin parar y protestaban por conseguir respuestas. ¿Cómo podía ser que esas setas fueran legales?, ¿tan malas son?, ¿todos esos incidentes son culpa de ellas?, ¿qué efectos tienen?, ¿qué riesgos comportan?, ¿cómo se atreve la gente a tomarlas?, ¿qué hace que sean alucinógenas?, ¿no es peligroso que un producto así sea legal?…

Lo bueno de hacerse preguntas concretas es que te llevan, tarde o temprano, a las más generales y peliagudas: ¿tienen que ser ilegales todas las drogas?, ¿tienen que ser legales?, ¿qué grado de decisión tenemos?, ¿existe suficiente información a nuestro alcance?, ¿tomar drogas equivale a estar perdido?, ¿es bueno que decidan por nosotros?, ¿por qué algunas son legales y sus efectos asumidos y otras estrictamente prohibidas?, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene la (i)legalización?

Estas cuestiones surgieron además por sí solas al enterarme de que el gobierno de los Países Bajos quiere que los paddo’s sean ilegales, como lo son en el resto de Europa. Sus principales argumentos son:

  • El uso de paddo’s puede provocar efectos impredecibles y comportamientos peligrosos.
  • Es imposible garantizar que se puedan limitar las consecuencias de un mal viaje en circunstancias seguras.
  • No hay ninguna diferencia, o muy poca, entre el riesgo de usar paddo’s secos [prohibidos desde hace algunos años] y frescos. Las dosis normales de paddo’s secos van desde 1 gramo a 5 y las de paddo’s frescos de 10 a 50 gramos. El argumento sobre la diferencia de dosis entre ambas formas, que se reduce a sólo 5 gramos, no es razón suficiente para que los paddo’s secos estén prohibidos y los frescos no. [Es decir, que son tan peligrosos unos como otros].
  • En la mayoría de países de la UE están prohibidos.

Esto era el principio de la historia. Pronto descubriría las reacciones de los que defienden el uso libre de las setas alucinógenas, así como las maneras de conseguirlas, a veces muy ingeniosas; me acercaría a fuentes fidedignas y a testimonios subjetivos para conocer los riesgos; comprobaría una vez más que para acercarse a la verdad uno no se puede limitar a los medios de comunicación tradicionales, sobre todo cuando hay posturas tan marcadas y el gobierno tiene una meta tan clara. Con toda esta información llegué a unas cuantas conclusiones, vivas y por tanto aún bastante dubitativas, pero como mínimo propias e informadas.

Para leer, ver y escuchar todo eso tendréis que esperar al próximo capítulo.

Por David Gil, 31 Octubre 2007, 21:26

Cuando leí este artículo de David de Ugarte, no me podía creer lo que estaba leyendo porque parece de ciencia ficción. Las impresoras 3D son máquinas que fabrican objetos físicos por capas a partir de planos que se pueden descargar de Internet o que uno mismo puede diseñar mediante el ordenador. A este procedimiento se le llama fabbing y existen dos proyectos libres que trabajan en este campo. Por una parte, Fab@Home es más caro pero no es tan complicado como el otro, RepRap. Este último, además, tiene el objetivo de ser capaz de autoreplicarse. En esas páginas se pueden ver vídeos y conseguir documentación.

Con estas máquinas, en un futuro se supone que podremos crear lo que necesitemos, incluso circuitos y máquinas a medida. Se fusionará la creatividad del software libre con la del hardware libre en casa. Es un sueño del que hace falta conocer las consecuencias. Porque, ¿qué preveo que pasará? Lo de siempre. Lo vemos cada día, cuando la tecnología avanza siempre hay dinosaurios que se resisten a evolucionar y que hacen lo legal e ilegalmente posible por criminalizar lo que les molesta. Durante la historia se ha criminalizado la radio, el vídeo doméstico, el CD, el DVD, el P2P… Incluso cuando los libros electrónicos consigan un nivel aceptable de usabilidad (ahora no lo tienen), también seremos piratas de la cultura por compartir los libros (esto, por desgracia, no creo que sea tan masivo como en el caso de la música, pero sería muy deseable).

Lo mencionado hasta ahora tiene que ver con el copyright, que protege la materialización de las ideas en un medio transmitible, pero en el caso del fabbing damos de lleno en las patentes, que protegen las ideas mismas. ¿Qué sentido tendrá una patente cuando cualquiera pueda reproducir en casa eso por lo que alguien ha pagado millones? Seremos aún más criminales y la falacia de la propiedad intelectual todavía será más evidente.

Se acerca una guerra y más vale que estemos preparados para comprenderla observando lo que ha sucedido hasta ahora y esperando lo peor. No nos enfrentaremos con distribuidores y creadores de cultura, sino contra empresas que han invertido muchísimo dinero para tener un monopolio por un tiempo limitado y con muchos abogados a su servicio. Nos querrían mansos y dóciles, pero por suerte no somos así.

¡Entérate, necesitamos la abolición de la propiedad intelectual!

Más info:

Por David Gil, 1 Mayo 2007, 13:40

Antes de empezar a disertar, me gustaría que leyeras la frase siguiente:

Este disco es de música libre

Piensa en qué quiere decir para ti. ¿Qué características tiene o podría tener ese disco?, ¿te despierta simpatía?, ¿por qué?, ¿crees que es necesariamente positiva?

Dependiendo de lo que hayas respondido, este artículo puede chocar, o no, con tu manera de pensar. Mi deseo es responder a algunas preguntas que están ahí pero carecen una respuesta rápida entre tanta confusión: ¿qué quiere decir “libre” cuando se refiere a la cultura?, ¿cuáles son los mínimos exigibles a una obra para tener esa consideración?, ¿hay algún tipo de consenso general?, ¿cómo se ha llegado a construir el significado de ese concepto?, ¿nos es útil para quienes pensamos que el conocimiento no debe controlarse mediante monopolios? y, si no es así, ¿qué alternativas tenemos?

Los orígenes

Desde sus comienzos, el término “libre” ha generado polémica por ser ambiguo en su idioma original, en el que se utiliza “free” tanto para “libre” como para “gratis”. Esto ha causado cierta confusión entre la gente, que no conseguía entender que un producto puede ser libre y al mismo tiempo costar dinero en ciertas circunstancias.

No obstante, en el mundo del software la línea que separa lo libre de lo que no lo es se distingue perfectamente gracias al esfuerzo por definir la base teórica mediante manifiestos y principios. En muy pocas ocasiones hay duda de en qué grupo se sitúa cada programa.

Asimismo, a partir de los programas libres surgió el “copyleft”. Del “All rights reserved” pasamos al “All rights reversed”. Se le dio la vuelta al copyright utilizando el concepto de copyright y se consiguió una imagen especular: de la misma manera que el copyright asegura que todas sus obras derivadas disfrutan del monopolio del autor, el copyleft garantizaba que los derivados de una obra libre no dejarían de serlo. Una idea genial con un nombre genial. Difícilmente se puede superar algo así, debido a que el inglés permite juegos de palabras inimaginables en las lenguas románicas.

El concepto Las implicaciones de esta filosofía son extraordinarias. El conocimiento deja de pertenecer a una persona para ser el “monopolio” de toda la humanidad. Por ejemplo, el código de Linux tiene un copyright, pero sólo porque en el sistema actual no queda más remedio. En términos prácticos es de todos, ya que cualquiera lo puede usar con cualquier fin, eso sin olvidar los derechos morales.

Está muy difundida la creencia de que el copyright es necesario para el software libre, pero no es cierto. Por una parte, existen licencias del tipo BSD o Apache, que no son copyleft pero han permitido crear cantidad de código libre. Por otra, si estamos de acuerdo en que el fin último del movimiento del software libre es que lo habitual acabe siendo abrir el código, que incluso constituya una ventaja competitiva, debemos considerar que las licencias copyleft, las del tipo GPL, son una reacción transitoria al copyright. En el momento en el que todos los programas fueran libres, serían innecesarios tanto el copyright como el copyleft, porque el uno sin el otro no tienen sentido.

El hijo bastardo de una filosofía ideal(ista)

Hemos comentado la situación del software libre, pero, ¿qué ha pasado con las obras culturales? Aunque al principio la gente se resistió ligeramente a considerar que licencias con cláusulas restrictivas como CC-by-nc fueran libres, y menos copyleft, la moda de las etiquetas CC ha invadido el panorama cultural, tanto el de espíritu análogo al software libre como el ilusoriamente alternativo. Los términos que con tanto mimo se definieron en el software libre se vaciaron de contenido y este desplazamiento semántico ha llegado a considerar cualquier licencia CC como libre y copyleft. Por si no fuera poco, estas palabras dejan de ser entes separados para fundirse en un único concepto, que incluso podemos escribir como “libre-copyleft”.

De esta manera, estas licencias han llegado a ser una flexibilización burda del copyright sin ninguna pretensión revolucionaria. No hubo debate ni hay aún bases teóricas de ningún tipo con un mínimo de solidez y coherencia. Triunfó la mentalidad de que no es necesario sacrificar más derechos de los que el autor quiere “donar”, de que el autor es dueño y señor de sus obras; se asentó en el sentido común que ciertos derechos de explotación son imprescindibles si se quiere ganar dinero. En definitiva, que es fácil ser alternativo sin cambiar de paradigma. Esta estrategia ha consistido en cambiarlo todo para que todo siga igual.

Como estaba intrigado por la definición de “libre” y “copyleft” por parte de la gente de CC, la busqué y así aterricé en esta joya de la editorial Traficantes de Sueños. Es lógico que, como intermediarios, defiendan el monopolio del copyright, aunque sea una versión edulcorada (o amargada, según mi punto de vista):

Ya que que muchos creadores no consideran imprescindibles muchas de estas libertades [las propias del software libre] y debido a que muchas obras, dado el alto nivel de inversión que requieren, no serían realizadas si se permitiese la distribución comercial, es una convención corriente admitir que el copyleft en el ámbito de la cultura debería por lo menos permitir la libertad de copia y de distribución no comercial.

En otra sección lo repiten de esta manera:

La libertad mínima de la más restrictiva de las licencias de Creative Commons permite la copia, la distibución [sic], la exhibición y la interpretación del texto siempre y cuando se respete la autoría del mismo, no se utilice con fines comerciales y no se altere, se transforme, se modifique o se reconstruya. Esta podría ser considerar [sic] como la licencia mínima copyleft para los bienes culturales.

El concepto Estos dos párrafos niegan cualquier alternativa al modelo de negocio mayoritario actualmente, basado en la escasez artificial de obras y autores. Pero lo más importante es que esta definición está totalmente alejada de los orígenes, que supusieron una revolución, un cambio de paradigma que ha permitido una explosión de creatividad y de nuevas maneras de ganarse la vida. Nada ha cambiado en términos de estrategias de negocio porque sólo una minúscula minoría se atreve a renunciar a los derechos de explotación para apostar por ganar dinero de manera diferente.

Como se puede apreciar, la filoignorancia de CC ha logrado que en Flickr una inmensa mayoría de imágenes de su sección no sean libres, tal como lo entiendo yo:

Gráfica de obras con licencia CC en Flickr

Debemos darnos cuenta de que el copyright y esas licencias tan veneradas no son tan diferentes y el negocio, por tanto no cambia. Aún recuerdo cuando en la lista de CC-es se vio de una manera tan natural que una Sociedad de Gestión de Derechos pudiera recaudar los tributos de explotación. Yo me pregunto, ¿en qué hemos avanzado? Hemos pasado de lo que podría haber sido un movimiento totalmente rompedor a confundir otra vez “gratis” y “libre”.

Además, en el otro extremo y para enredar aún más el asunto, se encuentra un movimiento que sólo considera libres las obras que además de ser anónimas no son objeto de comercialización. ¿Alguien da más?

Cómo tapar las goteras con una regadera

En los últimos meses ha aparecido un proyecto que tiene como objetivo definir la libertad en el contexto de la cultura según lo que significaba en sus orígenes. Yo ya puedo predecir que con toda seguridad no tendrá éxito porque la masa ya ha asumido que para que una obra sea libre no es necesario hacer el esfuerzo de renunciar a todos los derechos de explotación y quedarse sólo con los derechos morales. Simplemente debemos renunciar a cobrar por… la comunicación pública sin ánimo de lucro. Ve y diles ahora que ni son libres ni copyleft. Se te comen vivo y además te dicen que eres un radical, que cómo van a comer de sus obras si no les ponen algún límite. No será porque no hay modelos de negocio diferentes y, por desgracia, sin explorar.

Para poner las cosas más difíciles, numerosos medios de comunicación así como en varias sentencias judiciales se ha repetido la palabra “copyleft” ad nauseam. Es totalmente imposible cambiar esta inercia. No podemos parar una apisonadora que va a toda velocidad, aplastándolo todo a su paso.

Entonces, los colectivos que no estamos de acuerdo con el significado “oficial” nos encontramos un problema muy grave. No podemos utilizar los términos “libre” y “copyleft” sin caer en el saco de “todo lo demás que no es copyright”. Un conjunto muy grande y sin distinciones. Nos hemos quedado sin significantes para los significados, o más bien nos los han usurpado. Yo soy uno de los primeros interesados en encontrar una manera de designar mis obras, que son mucho más que “libre-copyleft”. Además, ¿por qué tenemos que mezclar lo que pide a gritos ser separado? El hecho de que “vaso” tenga varios significados no es un problema. En cada contexto se puede saber a qué se refiere. Sin embargo, términos tan importantes como los que conforman la base teórica de todo un movimiento no pueden significar una cosa y la contraria. Es inaceptable porque lo desacredita y lo vuelve vulnerable e incoherente.

Rompamos con lo establecido

Si no podemos utilizar lo que conocemos, estamos obligados a renovarnos, a buscar alternativas, a crear esas bases tan necesarias. No es necesario inventar genialidades como “copyleft”, ya que son muy difíciles de repetir, tenemos que utilizar lenguaje accesible y directo, sin florituras, que no se deje corromper y que deje claro lo que queremos decir.

Para eso, tenemos que fijarnos en cuáles son las características comunes de las obras bajo licencias que considero libres. En sus orígenes, “libre” se refería a una creación sin ataduras de ningún tipo. Si lo analizamos, podemos comprobar, que no restringen la reproducción ni la distribución, tampoco la comunicación pública ni la transformación y, por tanto, son obras “sin restricciones”. ¿Evidente?, claro, de eso se trata.

Es necesario advertir que en este contexto la cláusula vírica de, por ejemplo, la licencia GFDL, no se debe considerar que actúa como “restricción”, sino más bien como garantía de que ni esa obra ni sus derivadas impondrán ningún obstáculo a nadie. Para sustituir “copyleft”, podemos añadir “con cláusula vírica”, pero tampoco es una característica tan crucial para tener que explicitarla siempre.

Desde luego, estas dos frases no suenan igual:

  • Este disco es de música libre.

  • Este disco es de música sin restricciones.

La primera no sabemos muy bien qué quiere decir, la han hecho ambigua. ¿Las canciones estarán en el dominio público?, ¿se podrán transformar?, ¿permiten el uso lucrativo?, ¿se permite colgarlas en una página web con publicidad? Sin embargo, mientras CC no se lo apropie, la segunda frase es clara y completamente transparente.

Quizás pienses que mi alternativa es muy larga y pesada. Es posible, teníamos dos términos llenos de significado que designaban lo que queríamos decir, pero ya no los podemos utilizar. La aceptación de esta alternativa dependerá de la necesidad que tenga la gente de utilizarla. Como en todas las lenguas, la carencia de un vestido para los nuevos significados es la responsable de la creación de palabras que no tienen por qué tener éxito. Es posible que surja otra manera de decirlo más adecuada y yo estaré muy contento si es así.

Para finalizar, debemos pensar en qué es realmente lo que defendemos: ¡el conocimiento sin restricciones! Rechazamos los obstáculos. No queremos ver parcelas de saber y creatividad secuestradas, sino un conocimiento inmenso que no pare de crecer y que debe ser de todos y de nadie en particular. Sin copyright, sin patentes y sin licencias seudomaravillosas, pero con posibilidades de ganar dinero, quizás incluso más que ahora. Son muchos los caminos que llevan a esa meta. Demos el primer paso de una vez.

Por David Gil, 3 Octubre 2006, 20:49

Nota: Me han informado del cambio de nombre de la Commonpedia a Epistemowikia. Realizo los cambios pertinentes. 06/01/2007.

Creative Commons es una caja de sorpresas. Cuando crees que ya ha conquistado todos los rincones del universo para conseguir evitar que construyamos el conocimiento sin restricciones, te das cuenta de que aún le quedan parcelas en las que no había aparecido, simplemente no nos lo imaginábamos.

Seguramente estaremos de acuerdo en que la Wikipedia tiene sus fallos organizativos. Es un proyecto colaborativo bastante maduro, pero el sistema de organización le ha valido muchas críticas últimamente, unas justas y otras quizás no tanto. En cualquier caso sí que es un modelo, un paradigma sólido que la gente ve normal. Se considera que lo que se incluye en la Wikipedia no debe tener restricciones porque de otra manera sería muy difícil llevar a cabo un trabajo en equipo justo y sin conflictos. La masa, entendida no sólo como un conjunto de personas individuales, sino incluyendo también los medios de comunicación y otros colectivos, ha aceptado este sistema.

Sin embargo, por increíble que parezca, un proyecto de enciclopedia que sigue el modelo de Creative Commons ha comenzado y se llama Commonpedia Epistemowikia:

Commonpedia Epistemowikia es la Hiperenciclopedia Libre y Abierta de la Universidad de Extremadura (http://www.unex.es) fisicamente es un lugar virtual (e-site) de un proyecto cooperativo,de inteligencia colectiva y de contenido libre y abierto (FLO: Free/Libre/Open), en el que cualquier persona puede participar y colaborar en la edición de nuevos artículos o mejora de los existentes; un proyecto de creación y compartición de conocimientos, de todo tipo. Como motor wiki usa MediaWiki (http://www.mediawiki.org/). Está inspirada en Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Portada), la enciclopedia libre, accesible y gratuita y en su germen, la Enciclopedia Libre Universal en Español (http://enciclopedia.us.es) pero se diferencia de estas en que en Commonpedia Epistemowikia tiene cabida la subjetividad, es decir, puedes publicar tus ensayos o artículos de opinión, (cosa que en Wikipedia no es posible) en el apartado Scriptum Commonpediae.

Como más tarde veremos, es curioso el uso de “libre y abierto” en un entorno en el que las restricciones se ven normales. Respecto a las licencias que se pueden utilizar dicen lo siguiente:

Todos los contenidos en Commonpedia Epistemowikia están publicados por sus autores bajo los términos de licencias libres y abiertas reconocidas por iniciativas como Free Software Foundation (FSF) (http://www.fsf.org/), Open Source Initiative (OSI) (http://www.opensource.org/) o Creative Commons.

Al publicar un artículo puedes licenciarlo tanto con la GPL como con cualquier licencia de CC, pasando por algunas de Microsoft. Dejando de lado la falta de idoneidad de las licencias de software para contenidos (aún no sé por qué aparecen las licencias GPL y LGPL en la página de CC), el cambio de modelo respecto a la Wikipedia es espectacular, aunque afirmen que está inspirada en ella, igual que dicen que CC está inspirado en el software libre… Al añadir restricciones en los contenidos de una enciclopedia se producen resultados indeseables e incluso paradojas. Veámoslo.

Restricciones sin sentido

Las dos restricciones más importantes de CC son NoComercial (NC) y SinObraDerivada (ND). Cuando licenciamos algo como CC-by-nc-sa es porque tenemos en mente sacar algún tipo de lucro de la obra y, a la vez, porque no queremos que nadie se aproveche de nuestro tremendo esfuerzo. Yo aquí me pregunto dos cosas:

  • ¿Qué empresa querrá comerciar con una enciclopedia con restricciones cuando tenemos una Wikipedia muy desarrollada que carece de ellas?
  • ¿Cómo piensan los autores sacar algún tipo de beneficio?

Es evidente que la competencia de la Wikipedia es un muro de contención para una supuesta comercialización de la Commonpedia Epistemowikia. Igual que Linux tiene su mejor arma en el hecho de que no tiene ni secretos ni restricciones, la Wikipedia mejora día a día gracias a que no impone obstáculos. No existe ninguna competencia que le haga sombra. Todo esto lo digo sin menospreciar el hecho de que fue la primera, lo que con frecuencia ayuda a tener una fuerte ventaja.

Si tenemos en cuenta que el comercio de obras culturales basado en el uso de los derechos de explotación no suele estar acompañado de un valor añadido muy alto (es lo que tienen los monopolios), mi pregunta es ¿qué valor añadido podría ofrecer la Commonpedia Epistemowikia respecto a la Wikipedia para ganarle terreno? ¿Tendrá expertos acreditados?, ¿venderán una versión en DVD verificada? Dudo que lleguen a ello.

Por otro lado, veo difícil que ese carácter NoComercial se pueda llevar a cabo. Es decir, cuando alguien licencia una obra con la cláusula NC espera que quien quiera utilizar ese contenido con ánimo de lucro le pida permiso, normalmente a cambio de una suma de dinero. ¿Dinero?… si más de una persona ha contribuido a la elaboración de la entrada en la Commonpedia Epistemowikia seguro que querrá su parte, lo que conllevará más de un conflicto, como pasa habitualmente en los eternos y absurdos litigios por los derechos de explotación. Eso en ningún caso ayudará a crear un buen ambiente, enrarecido con toda seguridad a causa de los enfrentamientos por los artículos polémicos, ya que será muy difícil cuantificar el porcentaje que se debería llevar cada coautor. Asimismo, si se considerara que el único que debe recibir el dinero es el autor original, el incentivo para participar en semejante engendro tendería a cero. Cero commonero.

En todos los años que llevo comprobando las licencias de las obras en Internet me he dado cuenta de lo enfermiza que es la fijación de la masa por una cláusula que se aplica sin pensar que su ausencia puede ser beneficiosa. Además se aplica tenga la obra la calidad que tenga. Ya puede ser una moñiga que la masa no querrá perder la oportunidad de… no ver dinero (¿alguien se ha preguntado qué provecho económico directo tienen la mayoría de cosas licenciadas bajo NC?). CC ha ayudado a no ver más allá de los modelos de negocio establecidos y cada vez más pasados de moda. Es de agradecer que nos haya anclado en el pasado.

Pero si esta restricción es absurda, aún no he hablado de la más divertida, la ND. Si, como dicen en la portada de la Commonpedia Epistemowikia, puedo escribir un artículo con cualquier licencia, me pongo a escribir como loco un montón de artículos bajo CC-by-nc-nd y que a nadie se le ocurra tocar ni una coma y menos comerciar con mi joya sagrada. Es paradójico que en un proyecto colaborativo que pretende un conocimiento “libre” se admitan licencias como ésta. Es el síntoma más evidente de que la masa no ha reflexionado sobre qué significa restringir el conocimiento ni sobre el concepto “expolio intelectual” ni… simplemente no ha reflexionado.

Aquí tengo que señalar que en la Commonpedia Epistemowikia se pueden publicar artículos de opinión y ensayos en la sección Scriptum Commonpediae, otro punto en el que se diferencia de la Wikipedia. Ahora me imagino a una multitud de mentes esgrimiendo el argumento estrella, el mantra: “Los artículos de opinión no se deben tocar si el autor no quiere”. Esto es muy relativo, ya que, como siempre argumento, las obras derivadas deben constar obligatoriamente como tales, por tanto no ha lugar a dudas. Si lees la traducción, el resumen, la corrección o la adaptación de un artículo de opinión debes tener en cuenta que no tiene por qué reflejar exactamente lo que dice el autor original. Eso sí, si éste acoge o enlaza esta obra derivada en su página web puedes estar seguro de que la aprueba. La obra original está a salvo en cualquier caso. Lo que se deduce de esto es la pregunta ¿es un wiki de un proyecto en teoría colaborativo el mejor sitio para publicar ensayos y artículos de opinión? No, es un medio absurdo al que se le intenta poner un parche en forma de licencia.

También me pueden argumentar que se utilizarán diferentes licencias según el caso de manera racional. Eso no me lo creo, ya que la licencia que “por defecto” utiliza la mayoría de gente es CC-by-nc-sa. Esa inercia es inevitable que se refleje en la Commonpedia Epistemowikia.

Por tanto, quiero manifestar mi profundo deseo de que ninguna enciclopedia que se base en el modelo semiprivativo triunfe. Ni la Commonpedia Epistemowikia ni ninguna. En estos momentos se ve como normal un modelo sin restricciones que, con sus fallos, está construyendo una base de conocimientos impresionante. Creative Commons ya ha hecho bastante daño en la lucha contra el copyright al convencer a la masa de que el conocimiento puede tener restricciones sin consecuencias negativas y de que el copyleft es la piedra filosofal. Éste en realidad es la degeneración de un concepto que en sus orígenes garantizaba que nadie pudiera imponer restricciones donde no debía haberlas y que ahora pretende ser la antítesis del copyright sin ser más que su justificación. Invirtamos el tiempo en descubrir cuál es el verdadero objetivo y cómo conseguirlo. Como mínimo dirigiremos nuestro rumbo hacia la verdadera cultura libre.

Por David Gil, 13 Julio 2006, 17:17

Artículo escrito inicialmente en el blog Cultura y Libertad:

Uno de los retos pendientes en mi vida, después de haber conseguido dominar más o menos una Debian, es aprender vasco. Es una lengua diferente y como normalmente mido la dificultad de las lenguas por cómo son de diferentes con respecto a las que sé, es una lengua difícil. ¿Cómo se puede aprender una lengua, aunque sea superficialmente, sin profesor? La respuesta pasa por un interés enorme, una curiosidad extrema y un masoquismo de sarna con gusto autodidacta.

Todo empezó con las pancartas de las manifestaciones que veía en las noticias de la tele. Fueran del partido que fueran me provocaban porque no sabía qué quería decir “Bakea behar dugu” ni “Euskal Presoak Eukal Herrira”. Como no podía aguantarlo, me apuntaba las frases o las palabras sueltas y en la biblioteca cogía el diccionario de vasco para intentar descifrar esa lengua tan misteriosa y atrayente. Incluso me conseguí aprender los días de la semana de memoria a base de repetirlos una y otra vez.

Un poco más tarde me compré una gramática que aún repaso de vez en cuando para ver si entiendo algo más. Todo sin profesor porque lógicamente por el País Valenciano no abundan los que te puedan enseñar vasco.

Después llegó Internet, los diccionarios y la radio en línea y… ¡el P2P! Hace unos meses se me ocurrió buscar por S(Gr)an Google grupos vascos que cantaran en vasco y a base de escuchar canciones me he ido impregnando de palabras, giros y características de dialectos, aunque aún me falta muchísimo para conocer realmente la lengua. Navegando y navegando me encontré con unos cuantos grupos, pero hoy voy a hablar de dos en concreto.

En primer lugar descubrí a Gatibu. Después de ver el vídeo musical que tienen en su página web me decidí a bajármelo de la mula. Y definitivamente valió la pena. Su primer disco se llama “Zoramena” (“La locura”), en el que contaron con la colaboración de Robe, de Extremoduro, y de Fito “Fitipaldi” y el segundo se titula “Disko infernu” (¿algún euskaldun que me diga qué significa esto exactamente?). Las letras vienen en algunos de los ficheros comprimidos de la mula o, si no los encontráis, me las podéis pedir.

Si tengo que decir qué canciones me gustan más, no sé cuáles escoger. “Mila doinu aidien” (“Mil sonidos en el aire”), “Urepel” (“Agua tibia”), “Ez dago barroterik” (“No hay barrotes”) y la genial “Zoramena” son canciones originales, con un estilo propio y pegadizo. Del segundo disco mi canción favorita es sin duda “Egunon” (“Buenos días”), con unos ritmos orientales acompañados de letras en árabe rumano (¡Gracias, Txaparro!). Multiculturalidad con letras simples y críticas.

Por otro lado, Ken Zazpi fue el segundo grupo que me impactó. Tienen tres discos, “Atzo da bihar” (“Ayer es mañana”), “Bidean” (“En el camino”) y “Gelditu denbora” (“Parad el tiempo”), un acústico con sus mejores canciones y algunas nuevas. Sus letras son poéticas y espectaculares y melodías como las de “Ezer ez da betiko” te enganchan automáticamente al disco. Las letras se encuentran en su página web e incluso están traducidas.

Para quien crea que este artículo en realidad está escrito con ánimo de animar a la gente a aprovecharse del P2P para robar a Gatibu y a Ken Zazpi (enviaré un mensaje a los dos grupos para que lean esto y tengan la posibilidad de responderme por correo electrónico) están muy equivocados. Me gustan tanto que estoy utilizando mi espacio y mi tiempo para conseguir que la gente los conozca. Ninguno de los dos grupos se puede quejar de que cada copia que os bajéis será una copia que dejan de vender porque prácticamente nadie fuera de los territorios de habla vasca se habría enterado ni siquiera de que existen y mucho menos habría escuchado sus discos si no fuera por la tecnología P2P, con la que puedes bajarte lo que quieras e ir probando hasta que encuentras algo que realmente te gusta. Cualquier persona que se compre un disco gracias a que se lo ha bajado y le ha gustado, como haré yo cuando tenga dinero y consiga encontrar los cinco en alguna tienda, son ventas que muy probablemente no se habrían producido de otra manera.

Por otro lado, lo que cada vez más los artistas dejan más claro es que ganan dinero a base de conciertos, no de la venta de discos. El negocio está cambiando. No creo que la venta de discos tienda a desaparecer por culpa de Internet, sino porque las discográficas en general no saben tratar bien a los clientes y pretenden que compremos agua del grifo en botellas de plástico por un precio desorbitado en lugar de agua mineral en botellas de vidrio, pero esto lo desarrollaré en otro artículo.

Tampoco quiero decir que gracias a esta pequeña promoción todo el mundo les vaya a suplicar una gira por todo el estado, pero ¿quién sabe?, seguro que algún beneficio les reporta porque son buenos y el mundo de la información libre y fluida de Internet se asemeja más a una meritocracia los engranajes de la cual son los blogs y los correos electrónicos. Es el efecto “teclado a monitor” tan poco explotado .

Una última reflexión. Lo que me hizo querer conocer más a Gatibu fue el vídeo musical, que por cierto también me lo he bajado de la mula. Si el hecho de compartir atrae a más gente, ¿por qué no lo explotan al máximo compartiendo al máximo? Quizás porque hay dinosaurios que se resisten a desaparecer. Habrá que renovarse o morir. Por el momento intentemos que esas especies no nos aplasten ni nos sometan.

Y después de decir todo esto, si encontráis algo negativo para estos grupos en lo que he dicho hacédmelo saber, por favor. Si los componentes de los grupos quieren comentar algo o enviarme un mensaje, están invitados a entrar en el reino del debate. Se echa de menos hablar directamente con los artistas que luchan por estar ahí.

Agur!

Por David Gil, 10 Septiembre 2005, 1:12