«La gente que estudia Astrología lo hace porque ya está predispuesta a creer en ella.»
(Frase oída decenas de veces)
En cada discusión que he tenido con escépticos he aprendido tanto de ellos como de mí mismo. A medida que me plantean sus argumentos y me veo obligado a responder a sus retos, profundizo en su lógica y me doy cuenta de los errores de mis razonamientos. Con ello poco a poco afilo la espada y pulo las imperfecciones. Lo paso mal, pero me hace crecer y al final disfruto con el proceso.
Una de las tareas que hay que ejercitar es la de sensibilizarse a las falacias. Hay que encontrarlas, analizarlas y, lo más importante, saber qué se esconde detrás de ellas. Porque hay que tener siempre presente que en cualquier debate cada afirmación, incluso cada palabra, esconde todo un sistema muy definido de pensamiento y, por tanto, nada se dice de manera inocente y neutra. Lo que se mueve subterráneamente siempre es mucho más que lo que vemos en la superficie. De hecho, lo más importante nunca se pronuncia.
Hoy quería poner como ejemplo la frase con la que empieza el artículo. Después de analizarla he llegado a la conclusión de que se trata de una falacia ad hominem porque no se centra en el cuerpo del debate (si la Astrología funciona o no) sino en la capacidad de los que la estudian para ser objetivos y llegar a una conclusión independiente de sus creencias previas.
La frase encierra todo un discurso menospreciativo:
«Por mucho que tú creas en ella, la Astrología no funciona. De hecho, eres un ingenuo al habértela llegado a creer. Como estabas predispuesto a creer en ella ha sido más fácil que cayeras en el engaño, cuando evidentemente no funciona. Es más, si alguien que no está predispuesto a creer la estudia, enseguida se dará cuenta de que de ninguna manera funciona. Yo no he profundizado en ella, pero sé que no funciona porque no tiene ninguna lógica ni es científico; es todo fruto de sesgos cognitivos de los que no te das cuenta y lo que te pasa es que quieres que funcione para reafirmar tus creencias y sentirte mejor en tu mundo de fantasía.»
Aunque de manera inconsciente, todas estas afirmaciones están contenidas en la frase, y quien la dice no se da cuenta de que sus prejuicios, el filtro a través del cual ve el mundo sin ser consciente de ello, le impiden ser objetivo y afrontar que creer o no es independiente del funcionamiento de la Astrología. Por otro lado, además, no tiene los conocimientos suficientes para juzgar su validez. Sólo hace falta estudiarla para darse cuenta de que sí funciona, pero es un esfuerzo que poca gente está dispuesta a hacer antes de hablar.
Ahora, una leve transformación hará que la frase muestre mi punto de vista:
«Quien estudia Astrología no está predispuesto a pensar que no funciona.»








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