Después de tenerla aparcada durante mucho tiempo en el disco duro, al fin nos decidimos a ver “Más allá de la vida”, de Clint Eastwood. La película toca un tema nada habitual en este director, pero la lleva a cabo de una manera tan inteligente como siempre. Tres historias llenas de sutilezas, dilemas y denuncia.

A partir de aquí, SPOILER

Las dos escenas en las que Matt Damon y su compañera en un curso de cocina se tienen que dar a probar comida con los ojos cerrados mientras se preguntan por cosas personales me parece de una sensualidad inigualable, casi erótica, deliciosa. La escena en la que la mujer francesa y Matt Damon se ven por primera vez es magnética.

En ambos casos la fuerza de Venus llena la pantalla. En el primero es una Venus en Tauro que se rinde al placer de los sentidos. En la segunda, la fusión de los dos personajes es completa, ambos saben que necesitan estar juntos, y la atracción es obnubilante.

Por otra parte, me gusta cómo denuncia los muchísimos casos de farsantes que existen (tampoco conozco a ningún médium de verdad) y cómo se debate Matt Damon entre retomar o no su anterior negocio de médium, animado por su hermano.

Por último, la música, compuesta por el director, es sublime.

Por David Gil, 4 enero 2012, 12:00

Añade tu comentario o haz un trackback

Actualmente no Comentarios al artículo

  1. Ningún comentario

Añade tu comentario



Sigue los comentarios relacionados con este artículo a través de un feed RSS 2.0