Hoy he estado en la feria Biocultura y hace una semana estuve en el Día de la Tierra. Básicamente, las dos son iguales, con ONG, artesanía, alimentación biológica, comercio justo, etc. El Día de la Tierra nos gustó más porque tiene más paradas, de las que algunas son unas cuantas sectas, y no hay que pagar los 6 € de entrada.
Después de mucho reflexionar, he llegado a la conclusión de que no entiendo el comercio justo. Tengo la extraña sensación de que detrás de esa «hippylandia» encontramos al mismo capitalismo que critican. Si de 1 € que pago por lo que sea en una tienda normal, 0,99 ct se lo quedan los intermediarios y 0,01 ct, el productor, está claro que hay una injusticia. Sin embargo, cuando intentamos llevar esa mala conciencia a acciones solidarias, descubrimos que ya no tenemos que pagar 1 €, sino 3 o 4 €. Seguro que al agricultor le llega más dinero, pero parece que el resto tampoco se queda corto.
La aspiración debería ser implantar ese sistema solidario de manera global, pero no hay bolsillo que aguante comprar sólo de manera justa por mucho tiempo. Este negocio está condenado al fracaso de las minorías y parece dirigido a los occidentales que lavan su conciencia pagando. Compramos nuestra redención, igual que una bula papal, mientras conmemoraciones de genocidios continúan siendo fiesta.
Tendré que explotar a alguien para ser solidario todo el año, a todas horas.
del.icio.us
Comentario por Arnau
1 2 mayo 2010, 2:08 |
La “sensación” es cierta. Detrás de esa hippylandia superguay no hay más que hipocresia sectaria. No es oro todo lo que reluce.
Comprar justamente? Hay que ir al productor directo. Cualquier intermediario te sableará. Y cuanto más ‘orgánico’, más sableado
Records als tres!
Comentario por Agusti
2 3 mayo 2010, 9:56 |
David, l’has clavat. Jo ja fa molt de temps que sí que entenc el “comerç just”: és tan injust com l’altre. O més. I podriem continuar parlant dels “negocis” i “modus vivendi” de moltes ONG´s en nom de la misèria.