El mundo de la Traducción tiene muchas anécdotas y da muchas sorpresas. Hace un tiempo, me dediqué a buscar en Amazon los libros de Stieg Larsson para ver cuánto costaban. Mi sorpresa fue cuando en vez de tres novelas parecía que hubiera escrito tres docenas. Entonces me di cuenta de por qué y pensé que sería interesante hacer un pequeño estudio de cómo se han traducido sus tres títulos a los diferentes idiomas. Lo publico hoy que se publican las versiones en catalán y en castellano de la última novela.

Una reflexión previa: ya podemos dar gracias los catalanes de tener una versión en nuestra lengua. No la hay ni en gallego ni en euskera ni en otras muchas lenguas minoritarias.

Agradecimientos: a Marta Pagès, Míriam Vall y a Israel Úbeda (www.sweetsweden.com) por su ayuda para realizar este artículo.

Los títulos originales de los tres libros son:

  1. Män som hatar kvinnor
  2. Flickan som lekte med elden
  3. Luftslottet som sprängde

Traducidos literalmente al castellano:

  1. Los hombres que odian a las mujeres
  2. La chica que jugaba con fuego
  3. El castillo en el aire que explotó («castillo en el aire» en el sentido de «ilusión», aunque a menudo se traduce como «el castillo de aire»)

Ahora vamos a repasar cómo los han traducido las diversas editoriales.

Castellano

  1. Los hombres que no amaban a las mujeres
  2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
  3. La reina en el palacio de las corrientes de aire

Catalán

  1. Els homes que no estimaven les dones
  2. La noia que somiava un llumí i un bidó de gasolina
  3. La reina al palau dels corrents d’aire

Francés

  1. Les hommes qui n’aimaient pas les femmes
  2. La fille qui rêvait d’un bidon d’essence et d’une allumette
  3. La Reine dans le palais des courants d’air

Las tres versiones son calcadas y reproducen las mismas variaciones respecto al original: En el primer título han cambiado el tiempo y lo han puesto en pasado. Además, de ninguna manera es lo mismo «no amar» que «odiar». Los otros dos se los ha inventado alguien con mucha imaginación y con una sensibilidad especial para los títulos atrayentes.

Danés

  1. Mænd der hader kvinder (Los hombres que odian a las mujeres)
  2. Pigen der legede med ilden  (La chica que jugaba con fuego)
  3. Luftkastellet der blev sprængt (El castillo en el aire que explotó)

Noruego

  1. Menn som hater kvinner (Los hombres que odian a las mujeres)
  2. Jenta som lekte med ilden  (La chica que jugaba con fuego)
  3. Luftslottet som sprengtes (El castillo en el aire que explotó)

En estos dos casos, sobre todo en noruego, el parecido morfológico es más que evidente y los títulos son idénticos.

Italiano

  1. Uomini che odiano le donne
  2. La ragazza che giocava con il fuoco
  3. La regina dei castelli di carta (La reina de los castillos de naipes)

Portugués

  1. Os homens que odeiam as mulheres (Portugal) / Os homens que não amavam as mulheres (Brasil)
  2. A rapariga que sonhava com uma lata de gasolina e um fósforo (La chica que soñaba con una lata de gasolina y una cerilla)(Portugal) / A menina que brincava con fogo (La niña que jugaba con fuego) (Brasil)
  3. [Aún por publicar]

Es curioso: diferentes versiones para una misma lengua, en parte justificado porque en Brasil «rapariga» significa «prostituta».

Neerlandés

  1. Mannen die vrouwen haten (Los hombres que odian a las mujeres)
  2. De vrouw die met vuur speelde (La mujer que jugaba con fuego)
  3. Gerechtigheid (Justicia)

Inglés

  1. The Girl with the Dragon Tattoo
  2. The Girl Who Played with Fire
  3. The Girl Who Kicked the Hornets’ Nest

Alemán

  1. Verblendung (La ceguera)
  2. Verdammnis (La condena)
  3. Vergebung (El perdón)

Creo que en el caso del inglés y el alemán las editoriales querían títulos que tuvieran cierto parecido estructural entre sí, como los originales, que repiten la palabra «som» que equivale a la conjunción «que». Pero hay que admitir que le han echado mucha, mucha imaginación. Por cierto, ¿qué habrá pasado para que en neerlandés hayan cambiado así de radicalmente el significado del tercer libro?

Por David Gil, 18 junio 2009, 0:42

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Actualmente 4 Comentarios al artículo

  1. Comentario por Dubitador

    ¿Verdad que son curiosisimos estos asuntos de los bestsellers arrolladores?

    No me pescó la fiebre Potter. De hecho no hubo manera y mucho me temo que jamas leeré un solo Potter.

    Con Los hombres que no amaban a las mujeres comenzó a venirne casi la misma alergia, hasta que me fijé en que se describia como una novela negra y me dije, bueeeeeeno.

    Pues nada que leer el primero fue ir a por el segundo y lamentar amargamente habermelo acabado.

    Me ha hecho sonreir ver que no recomiendas “La catedral del Mar”

    Con “Los pilares de la Tierra” de Follet me temo que sufro de aquel atascamiento por superfama y no hay manera. Ese de Falcones me lo describen como un “Los pilares” de andar por casa, por nuestra casa literalmente. Me parece que tomaré como “excusa” tu recomendacion. Pero bien sé que en estas cosas del leer puede pasar cualquier cosa y no sabes si te estar perdiendo una gozada.

    La verdad, se disfruta mucho mejor un libro cuando le entras solo con los prejuicios justos e incluso con algo de escepticismo.

    Ni que decir tiene, me ha parecido muy curioso e interesante este post sobre las traducciones de los titulos.

  2. Comentario por David Gil

    @Dubitador: Sí que es curioso, sí. Pero lo más gracioso es ver cómo se crean espectativas por el mero hecho de que un autor venda mucho o poco, sin pararse a analizar el contenido. Hay muchos esnobs que dudan que un libro pueda tener la más mínima calidad literaria si tiene millones de lectores (la buena literatura para ellos debe ser inaccesible).

    Estoy de acuerdo contigo en que no tener prejuicios te da mucha más libertad para ser crítico. A mí me encanta ir a los festivales de cine sin tener ni idea de qué me encontraré. Tiene sus riesgos, pero a menudo vale la pena porque te encuentras verdaderas joyas.

    No me he leído “Los pilares de la tierra”. Sólo analicé el principio hace un tiempo. Lo tengo pendiente.

    Respecto a “La catedral del Mar”, sólo te puedo decir que mis análisis intentan ser objetivos, pero eso no quita que te pueda gustar. Una novela puede estar muy mal estructurada, tener unos personajes horrendos y aun así encantarte. En cambio, una novela muy bien escrita quizás no te la acabas porque la encuentras un tostón. En realidad son cosas independientes. Hace tiempo que quiero redactar un artículo sobre este tema y no tardaré en hacerlo.

    Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. En su momento me pareció un ejercicio interesante y en general ha gustado.

  3. Comentario por Dubitador

    A proposito de esta trilogia de Stieg Larsson.

    A los 7 dias de aparecer el tercer y ultimo tomo me llegó la version digitalizada. Lamentablemente no está exenta de fallos, lo cual, aun no siedo verdadera molestia para la lectura, es algo a deplorar, pues una copia fiel es lo minimo que merece el libro que se digitaliza.

    Al contrario de lo que se está tratando de asentar en la opinion publica, la creacion de una version digital no autorizada no es algo de dudosa moralidad, sino que es lo que siempre ha hecho la gente con las cosas que compra: lo que le da la gana, como por ejemplo compartir. Antes se compartia prestando y regalando ahora se hace creando una copia digital que por si misma se ira difundiendo.

    No tiene ningun sentido condenar la realizacion y difusion de copias digitales, tanto menos cuando la proliferacion y perfeccionamiento de los aparatos que permiten una lectura cada vez mas comoda, evidencian la progresiva inutilidad de las copias en papel.

    El precio del libro no es el precio que le puso el autor, puesto que no tiene nada que ver con lo mucho o poco que le costase escribirlo, ni con sus ambiciones pecuniarias. El precio del libro es el precio del libro, del objeto libro, no el del contenido del mismo. Cuando ya no hacen falta libros, en tanto que el contenido que vehiculan se puede difundir por si mismo, ¿que precio puede/debe tener un libro?.

    Para poder poner precio a las copias digitales habria que reformular internet e imponer draconianas restricciones sobre las caracteristicas de los dispositivos digitales.

    Habria que destruir internet porque su caracteristica propia reside en no ser un medio de comunicacion como los demas, sino que de suyo es consistir en un portentoso medio de comunicacion entre usuarios; es un medio de comunicacion entre nodos, un medio de comunicacion individual, tal como el telefono y sobre cuyas lineas se expande.

    Para poder vender copias digitales habria que limitar la posibilidad de que el usuario pudiera generarlas por sí mismo y sobre todo su posibilidad de difundirlas.

    Una opcion consistiria en reducir el canal de subida a la minima expresion, esto es enlenteciendolo y asignando a cada usuario un tope de bytes diario/semanal/mensual. Pero eso ya no seria internet y no mereceria la pena pagar una cuota de abono al ISP, dado que para tener algo practicamente identico a la radio y la TV ya existen la radio y la TV, que, para lo que son, resultan mucho mas eficientes que la conexion telefonica.

    Pudiera ser que se instituyese la gratuidad de la conexion, como con la radio y la TV, y que en vez de un ordenador bastase un terminal remoto -una pantalla sofisticada pero barata- y que el disponer de las prestaciones similares a las del actual ordenador requiriera contratarlas una por una, o por paquetes, con el ISP. Existiría, pues, un servicio minimo totalmente gratuito, en particular en lo relativo a gestiones administrativas y de comercio electronico, pero a partir de ahí todo dependeria de la gracia y precio que decidiera cada proveedor de servicios.

    Llegar a un panorama así supone un acuerdo mundial, ya que las zonas donde no se aplicasen restricciones adquiririan ventaja competitiva.

    Estamos en esa clase de tiempos extraños e interesantes en los que se libran las primeras escaramuzas del mundo anterior con el nuevo y emergente, pues las radios, TVs, editoriales, productoras de cine y musicas, no eran solo un negocio sino tambien un modelo establecido que permitia marcar la agenda y el pulso de la conciencia colectiva, pues en definitiva son un medio de gobierno en tanto que son medios gobernables.

    Internet es un asunto radicalmente distinto, es una hipertrofia del telefono o sea un canal individual y privado que, con la mediacion de los ordenadores y un protocolo de comunicacion comun, adquiere la potencia de un medio de comunicacion de masas capaz de tornar obsoletos e inanes todos los anteriores.

    Es por completo seguro que apareceran regulaciones sobre internet, ya que se cometen y cometeran abusos, de modo que se necesitarán modos especificos de tratarlos y prevenirlos, que como siempre, a la vez que se regula el interes general se introduciran clausulas que instituiran nuevos/viejos ambitos de control y negocio privados.

    Preveo pues la practica inevitabilidad de la abolicion del anonimato en la red, cosa que de hecho no existe pero se forzará a explicitarlo aún mas al independizar la identificacion del usuario de la concreta conexion que éste utilice, y si bien será posible, incluso necesario, el recurso al cifrado solo se vehicularan contenidos cifrados bajo deposito de claves. De hecho se generalizara el recurso al cifrado como garantia de identificacion y quizas entonces renazca la posibilidad de que el trasiego de copias digitales vuelva a ser negocio. Preveo que todo cacharro digital incorporará un chip de cifrado y en funcion de ello se discriminarán unos y otros contenidos digitales con lo que se acabará la libertad de los bits, en tanto que todo bit tendrá dueño.

    Se van a producir desastres digitales cada vez mas gordos, lo de las bot nets o sea conjuntos de PCs infectados por programas troyanos que los ponen al servicio de terceros ya son un asunto bastante grave, pero lo peor está aun por venir y no requiere especiales dotes de futurologo el concluir que mas pronto o mas tarde vendran a salvarnos de los desastres de la libertad.

  4. Comentario por David Gil

    Hola Dubitador:

    Gracias por el comentario y disculpa lo que he tardado en contestarte. Lo que comentas de los errores en los libros digitalizados creo que es uno de los alicientes para continuar comprando libros, incluso digitales. El valor añadido que te da tener la seguridad que lo que estás leyendo es lo que escribió el autor pesa mucho. Otra cosa que además estaría muy bien es que la traducción fuese de calidad, no haya erratas, etc. Creo que todo ello tendrá que mejorar para que los lectores se vean atraídos a comprar, lo cual es muy positivo.

    Por lo demás, estoy convencido de que si la tecnología está de la parte de los malos, aún lo está más de la nuestra. Gpg y otros sistemas de cifrado libres; sistemas operativos que no nos encarcelan en SU sistema; las quejas que podemos realizar si nos limitan el ancho de banda… Aún tienen que sudar mucho para que nos derroten y yo creo que no lo conseguirán porque el conocimiento colectivo es más poderoso que aquél de unos pocos con mucho dinero.

    En fin, optimista y revolucionario que es uno ;-)

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