Un día después de hablar sobre los primeros cómics electrónicos para móvil, David de Ugarte hace un llamamiento a no ir a la Feria del libro de Madrid por prohibir participar en su reglamento a
«Los libreros, editores, distribuidores y servicios de publicaciones de organismos oficiales e instituciones públicas que se dediquen principalmente a la venta, edición y distribución, respectivamente, de libros electrónicos o de libros que se publiquen por Internet o mediante cualquier otro soporte distinto de la tradicional edición impresa.» (art. 6.1.iv)
e invita a ir el día 6 de junio 7 de junio al espacio El Arte de las Cosas, en la calle Barco 37, para reunirse tanto los autores de la Colección Planta 29 como los lectores. Será un encuentro «no futurófobo», lo que significa «realista» y «valiente».
Tener miedo al futuro es enfermizo. ¿No se dan cuenta de que el avance tecnológico es imparable (im-pa-ra-ble)? Poco a poco, o rápidamente, el libro en papel se verá sustituido por los lectores electrónicos.Cuando la gente con vista cansada se dé cuenta de que pueden configurar el tamaño de letra, quizás, paradójicamente, serán los primeros en hacerse con uno. La incógnita será dónde parará, quiénes se negarán en rotundo a utilizarlos. Pero incluso ellos en algún momento se verán sustituidos por nuestros hijos, que habrán nacido en un mundo con Internet, móviles y pantallitas por todas partes.
Estoy convencido de que los precios de estos cacharros, ahora mismo prohibitivos, bajarán drásticamente como lo hicieron los de los ordenadores de mesa y después los portátiles.Para entonces, los que publican en el dominio público hará mucho tiempo que habrán cambiado la estrategia, pasando de vender objetos físicos a vender prestigio. Serán los dinosaurios quienes tendrán que buscar las salidas correctas que no les lleven al laberinto donde se encuentran las discográficas y las productoras de cine.
Los devolucionistas vamos por el buen camino. Apostamos por la cultura que evoluciona sin restricciones, que estará viva durante mucho tiempo y que jamás caerá en el agujero de las obras huérfanas, sin negar en ningún caso que lo hacemos porque nos conviene, a nosotros y a la sociedad entera.
del.icio.us
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