Los think-tank viven de hacer informes. Nadie pretende que esos informes surjan sólo de sus mentes privilegiadas. Se puede citar y hasta queda bien. Lo que está feo es copiar y pegar sin decir el origen ni poner una triste nota al pie. Eso es lo que ha hecho el GEES, el think-tank neoconservador especializado en cuestiones de defensa... cuyos dirigentes son además acérrimos partidarios de la propiedad intelectual. No suele fallar: es casi imposible encontrar un devolucionista plagiario, ahora entre los pro-propiedad intelectual...
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