A veces el estado parece tremendamente naive... o tal vez negligente. Las adopciones internacionales cada día provocan más y más fundadas sospechas. Hace tiempo que la oferta quedó por debajo de la demanda a nivel global. El resultado lo podría predecir cualquier estudiante de Economía: aumenta la producción y aparecen conseguidores de niños. España, por cierto, está entre los principales demandantes. De pavor.
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