¿Cómo no vamos a estar contentos? Una década y pico después del fin de la mili, es la gente la que compra el uniforme y desfila sola. Medio siglo después entona de nuevo aquel inolvidable “yo te daré” de la quinta columna falangista en Madrid, redescubre los himnos patrióticos, se lanza a las calles con la fraternidad del camorrista que desconfía del que no lleva sus colores. Nacíos pa matah! Esto si que es educación para la ciudadanía… para la que quede…
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