Me sigue sorprendiendo descubrir medios que hacen suyo el lema aquel de Que la verdad no nos estropee un buen titular. Pero aunque mi libro no hable de hacer spam con blogs ni jamás, hasta hoy, hubiera oído o leído la palabra splot que me atribuye, he de reconocer que mi ego se infla con ese retrato. Seguramente no lo sabíais y yo tampoco, la verdad, pero resulto ser el gran operador político hispano-argentino, hombre de confianza de verdaderos grandes de aquel y este país. Pero quiero más. De hecho exijo más! ¿Para cuando podremos encontrar esos oscuros lazos con la CIA? ¿Cuando se destapará mi verdadera identidad?
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