Estos días el tema de moda son las tallas y creo que está bien que se hable y mucho. Por desgracia, como de costumbre, se está trivializando bastante con la parte más superficial, los dichosos cilindros y diábolos.

“¿Marta qué es, campana o cilindro?”

“Más bien un palillito. Es anoréxica…”

Lo malo es que el problema no es exclusivo de las mujeres. En mi caso, la última vez que fui a comprarme pantalones mi talla dejó de ser mi talla y me fue imposible encontrar nada en 6 o 7 tiendas que visité. Siendo chico se supone que lo debería tener más fácil, pero me probé todas las 44 que encontré y si no eran demasiado grandes, no me los podía subir por encima del muslo.

Yo no sé si soy cilíndrico botijero o campanilla diabólica y parece que ningún estudio se ha preocupado por averiguarlo. Incluso es posible que esos criterios no sean tan relevantes para establecer unas medidas estándar que delimiten las tallas y que permitan las variaciones de diseño esperables.

Si quieren acabar con la anorexia, que quiten a las modelos sin carne de las pasarelas y pongan a mujeres reales, con curvas y todo, que son mucho más bonitas. Hagamos de la realidad algo normal para que los diseñadores bajen de su Olimpo de dioses inmorales y diosas cadáveres. Pero ya.

Por David Gil, 8 Febrero 2008, 22:34

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