Por suerte, la letra que querían poner al himno estatal no ha fructificado y ahora los promotores nos declaran abiertamente sus verdaderas intenciones. No es que no las supiéramos, más bien nos las confirman.

El mismo día que el presidente del Comité Olímpico Español declaró que no seguirían adelante con la letra propuesta leí algunos artículos al respecto. Uno de los más explícitos es el de El País:

“La iniciativa de la letra estaba, está y estará”

La idea de escribir una letra para el himno surgió del COE, que encontró la colaboración de la SGAE para formar un jurado que seleccionase la más adecuada de entre las miles de propuestas recibidas. Tras seleccionar una letra y registrarla en la SGAE, debía comenzar a partir del día 21 de enero un periodo de recogida de las 500.000 firmas requeridas para que la iniciativa pudiese presentarse a las Cortes para su aprobación.

La primera frase ya advierte de que la cosa no ha acabado aquí: ¡preparaos para lo que se avecina! Más adelante deja claro que la intención era “registrarla en la SGAE” y, sin duda, utilizar los derechos de explotación para quitar más dinero de las arcas del Estado.

¿Y qué dice el “autor” de la letra?:

El manchego, que hoy cumplía 53 años, respondió esta mañana a las críticas que su propuesta recibió de este modo: ‘Espero ver detrás de mi en la cola del INEM a los grandes compositores que perdieron con mi letra’. El autor, en este momento en paro, terminó afirmando que estaba dispuesto a renunciar a los derechos de autor de la letra a cambio de un empleo para él, otro para su mujer y una beca de estudios para su hijo, estudiante universitario. Está sorprendido también porque nadie del COE se haya puesto en contacto con él desde que le anunciaron que su letra había sido elegida.

¡Este hombre es malo malísimo! Su frustración le lleva a querer que los “grandes compositores” de las otras 6.999 letras que se presentaron (cómo debían de ser para que perdieran frente a la de este hombre) se fueran todos al paro. El pobre está quemado (es lo normal si se está en el paro), había hecho números con las suculentas ganancias de derechos de autor y ahora éstas se han esfumado. Por favor, que no nos intente dar pena con lo de que renunciaría a esos derechos por un trabajo. Desengáñese, los autores no cuentan para el COE y menos para la SGAE. A lo sumo aspiraba a las migajas que le dejaran.

Está poco claro que la aspirante a letra tuviera ni siquiera el mínimo de calidad para ser merecedora de derechos de explotación, pero lo que sí puedo afirmar con toda rotundidad es que nadie debería pagar por escuchar, cantar, reinterpretar o simplemente leer un himno. Esto no tiene nada que ver con la nación, el estado, la patria ni con la madre que las parió. Mäs bien tiene un objetivo claro: negocio by the face.

Por David Gil, 17 Enero 2008, 22:38

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