Este año he tenido uno de los mejores regalos de Reyes: reencontrarme con un amigo de la infancia que no veía desde hacía unos 16 años. Dio conmigo gracias a Internet y, casualidades de la vida, vive también en Barcelona. Esta tarde, mientras en la calle desfilaban los pajes y los niños se agolpaban para recoger caramelos, hemos podido charlar y recordar viejos tiempos.

del.icio.us
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