Al final la manifestación para defender los derechos de los niños a provocar la líbido se ha saldado con la nada despreciable cifra de 100.000 manifestantes: padres, madres y señores simpáticos incluídos. Lejos, muy lejos, eso sí, del millón que pregona la Lideresa pero, ¿alguien esperaba de esa boquita de piñón menos de 7 cifras? Y en la plaza monitores con Benito XVI y banderas de Espiña. Otra vez banderas. Pero tranquilos, eso no es nacionalismo, nacionalismo parecen ser otras cosas.
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