Visto lo visto, parece que hay ser escocés (o simplemente extranjero occidental), meterse alcohol en vena y desplazarse en grupos de a mil para que la policía no se atreva a ponerte las manos encima. Todo eso sin respetar a nadie, meándose en cualquier lado y berreando a cualquiera que se atreva a pasar a su lado. Ayer Barcelona estaba sitiada de impresentables de estas características que incumplían todas las normas cívicas… y los mossos ni se atrevieron a acercárseles.

Eso sí, salen a la calle quinientos okupas reivindicando espacios sociales y los palos están más que asegurados con una proporción respecto a la policía de 5 a 1. Esto me crea dos preguntas. ¿Necesitaremos ser unos brutos, borrachos y maleducados para comenzar una revolución y que las fuerzas del Estado no se atrevan a tocarnos? O, si fuéramos los suficientes para dar miedo, ¿podríamos derrotar al poder?

Curiosa vara de medir, que cambia a voluntad… Si fuera yo, con lanzallamas tiraba a los hooligans de Barcelona. A palos y desinfectando los rastros que dejan.

¡Ah!, y las casa vacías, por supuesto, para vivienda asequible y proyectos sociales.

Por David Gil, 8 Noviembre 2007, 23:58

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