Hay quien decía que no existían. Otros aseguraban que sólo unos pocos afortunados los amasaban a centenares, escondidos en sus madrigueras de podredumbre dorada. Yo me he sentido como un hobbit que ha conseguido las joyas del dragón. Lástima que el sueño duró poco y que ya volaron. Ya sabéis, mi hipoteca entera (y aún han faltado unos euros).

Por David Gil, 2 Octubre 2007, 1:25

Otros artículos:

Añade tu comentario o haz un trackback

Actualmente no Comentarios al artículo

  1. Ningún comentario

Añade tu comentario

Necesitas identificarte para añadir tus comentarios.



Sigue los comentarios relacionados con este artículo a través de un feed RSS 2.0