Hay quien decía que no existían. Otros aseguraban que sólo unos pocos afortunados los amasaban a centenares, escondidos en sus madrigueras de podredumbre dorada. Yo me he sentido como un hobbit que ha conseguido las joyas del dragón. Lástima que el sueño duró poco y que ya volaron. Ya sabéis, mi hipoteca entera (y aún han faltado unos euros).

del.icio.us

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