En Reyes al abuelo de mi chica le regalaron un reproductor mp3. Al principio pensé que no lo aprovecharía nada, pero no tardó en hacerme cambiar de opinión. Le habían llenado la memoria con canciones de copla, zarzuela y demás y no tardó más de unos pocos minutos en llorar. Cantaba mientras lloraba y eso me pareció simpático. No me imaginaba que eso nos puede pasar a cualquiera con las canciones adecuadas.

Hoy al llegar a casa mi chica me ha puesto los auriculares del ordenador y me ha dicho “Sientáte y no mires”. Las primeras notas ya me han emocionado porque me transportaban a los sábados, después de comer; a las tardes de entre semana, después del colegio; a las mañanas de los sábados…

Si eres de finales de los setenta (como yo) o principios de los ochenta, bájate este fichero, rememora y déjate tocar la fibra sensible.

Por David Gil, 12 Abril 2007, 23:00

Otros artículos:

Añade tu comentario o haz un trackback

Actualmente no Comentarios al artículo

  1. Ningún comentario

Añade tu comentario



Sigue los comentarios relacionados con este artículo a través de un feed RSS 2.0