Recojo la sugerencia de Sofía y me decido a retomar mi blog, que últimamente, entre virus corporales, informáticos y empresariales he dejado muy solo.

Mi primera impresión sobre la iniciativa que se ha realizado hoy es que no es mala, pero no deja de ser algo que si no sirve como semilla revolucionaria, pronto se olvidará. En contra del calentamiento global es necesaria una iniciativa… global.

Como acciones individuales se pueden apagar todos los electrodomésticos completamente, evitar dentro de lo posible utilizar pilas, moverse en transporte público, no dejar el grifo abierto mientras nos lavamos los dientes, ducharnos y no bañarnos… podemos hacer de todo y no será suficiente por muchas razones.

En primer lugar tengo muy claro que me gustaría utilizar energía a partir del hidrógeno y de la luz solar, iluminar mi casa con bombillas LED, calentarla sin necesidad de encender la estufa ni el aire acondicionado gracias a un buen aislamiento y a sistemas de ventilación. Además, me gustaría conducir un coche eléctrico. Pero, ¿quién se puede permitir todo esto? Los precios de estas tecnologías tan necesarias ahora mismo (sí, AHORA) son prohibitivos y aún tardarán años en generalizarse. Seguramente cuando ya sea demasiado tarde.

Por otra parte, los gobiernos no parecen darse cuenta de que promover el transporte público no se consigue ofreciendo un servicio deficiente, escaso y carísimo (en castellano). A menudo se le exigen al ciudadano comportamientos que son difíciles de cumplir porque no se le dan los medios adecuados y lo que se le pide a cambio es excesivo.

Además, ¿de qué sirve que yo recicle si miles, millones, de empresas destruyen el planeta a un ritmo frenético, talando árboles a mansalva, vertiendo residuos a los ríos y tirando gases a la atmósfera?

Somos nosotros, los ciudadanos, los que tenemos que protestar y cambiar de rumbo esta inercia, porque nadie más hará saltar la chispa necesaria, pero en el barco vamos todos, los de arriba y los de abajo, y todos debemos dar pasos adelante.

Por último, también en relación con las empresas, hay muchos intereses en que los modelos de negocio no cambien (¿a qué me suena esto?) para sacar el máximo jugo a los consumidores. Si ya existe el coche eléctrico (vía Jorge), ¿por qué no lo usamos ya y evitamos que el aire se sature de CO2? Porque aún hay dinero que rascar y nadie quiere renunciar a él ni lanzarse a modelos alternativos.

Por todo esto soy bastante pesimista. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros, y, aunque ni mucho menos sirve de excusa para no hacer nada, sí que nos deja jugar bien pocas cartas.

No he comprobado los enlaces. Si alguno está mal, decídmelo, por favor.

Por David Gil, 2 febrero 2007, 2:03

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Actualmente 1 Comentario al artículo

  1. Comentario por RitaB

    Es emocionante que la gente, a veces, se una y en un sencillo gesto, demuestre lo que le importa.
    Ahora, como siempre, no estoy de acuerdo con que seamos siempre los mismos los que “nos apretemos el cinturón”. ¿Qué pasa con las luces navideñas que cada año las encienden antes y son muchas más? ¿Qué pasa con los edificios de oficinas que prefieren dejar encendido todo el edificio (aunque sea “a media luz”) porque -no lo tengo muy claro-, queda más “chic” en la oscuridad de la noche o se ven los cacos (o espíritus tipo Winsord) pulular por los pasillos desde la calle? ¿Qué pasa con los grandes almacenes, las supermegahiperciudades de vacaciones -las aborrezco- con su derroche pornográfico de agua y energía mientras en Castilla La Mancha -por ejemplo- los campos se agrietan y los cauces de los ríos desaparecen para siempre?

    Nosotros a oscuras, yo tengo una linternita pequeña y por la noche, si me levanto no enciendo más que esa pequeñez, mientras que no tiro el resto de la jarra de agua sino que la vierto en el cubo para que me sirva para fregar… Y tengo que ver, cada vez que voy a los madriles, en LAYOS, PROVINCIA DE TOLEDO, un campo de golf con un chachihotel (tan horroroso como esas megaciudades a las que aludía antes), siempre llenito de agua y su césped en condiciones, a pesar de que este verano hemos estado todos los demás, en alerta roja. Me llena de rabia y vergüenza que se hable del cambio climático en el gobierno y que les parezca muy bien nuestro apagón. PORQUE ELLOS SÍ QUE ESTÁN FUNDIDOS, todos.

    Aún así, me enorgullece, como siempre, el mismo tipo de gente, generosa y entregada que con un poquito de conexión, se lanza a ofrecer su mano y encuentra otro que la recoje…

    UBUNTU, UBUNTU, UBUNTU…

    P.D.: Por cierto, David, ya tengo conexión a Internet desde UBUNTU, sólo me queda saber configurar el Thunderbird y entender de una vez por todas, cómo c(piiiiii)ñ instalar las nuevas versiones de firefox y demás… Dentro de nada mandamos al puertas a freir monas…

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