Antes de empezar a disertar, me gustaría que leyeras la frase siguiente:
Este disco es de música libre
Piensa en qué quiere decir para ti. ¿Qué características tiene o podría tener ese disco?, ¿te despierta simpatía?, ¿por qué?, ¿crees que es necesariamente positiva?
Dependiendo de lo que hayas respondido, este artículo puede chocar, o no, con tu manera de pensar. Mi deseo es responder a algunas preguntas que están ahí pero carecen una respuesta rápida entre tanta confusión: ¿qué quiere decir “libre” cuando se refiere a la cultura?, ¿cuáles son los mínimos exigibles a una obra para tener esa consideración?, ¿hay algún tipo de consenso general?, ¿cómo se ha llegado a construir el significado de ese concepto?, ¿nos es útil para quienes pensamos que el conocimiento no debe controlarse mediante monopolios? y, si no es así, ¿qué alternativas tenemos?
Los orígenes
Desde sus comienzos, el término “libre” ha generado polémica por ser ambiguo en su idioma original, en el que se utiliza “free” tanto para “libre” como para “gratis”. Esto ha causado cierta confusión entre la gente, que no conseguía entender que un producto puede ser libre y al mismo tiempo costar dinero en ciertas circunstancias.
No obstante, en el mundo del software la línea que separa lo libre de lo que no lo es se distingue perfectamente gracias al esfuerzo por definir la base teórica mediante manifiestos y principios. En muy pocas ocasiones hay duda de en qué grupo se sitúa cada programa.
Asimismo, a partir de los programas libres surgió el “copyleft”. Del “All rights reserved” pasamos al “All rights reversed”. Se le dio la vuelta al copyright utilizando el concepto de copyright y se consiguió una imagen especular: de la misma manera que el copyright asegura que todas sus obras derivadas disfrutan del monopolio del autor, el copyleft garantizaba que los derivados de una obra libre no dejarían de serlo. Una idea genial con un nombre genial. Difícilmente se puede superar algo así, debido a que el inglés permite juegos de palabras inimaginables en las lenguas románicas.
Las implicaciones de esta filosofía son extraordinarias. El conocimiento deja de pertenecer a una persona para ser el “monopolio” de toda la humanidad. Por ejemplo, el código de Linux tiene un copyright, pero sólo porque en el sistema actual no queda más remedio. En términos prácticos es de todos, ya que cualquiera lo puede usar con cualquier fin, eso sin olvidar los derechos morales.
Está muy difundida la creencia de que el copyright es necesario para el software libre, pero no es cierto. Por una parte, existen licencias del tipo BSD o Apache, que no son copyleft pero han permitido crear cantidad de código libre. Por otra, si estamos de acuerdo en que el fin último del movimiento del software libre es que lo habitual acabe siendo abrir el código, que incluso constituya una ventaja competitiva, debemos considerar que las licencias copyleft, las del tipo GPL, son una reacción transitoria al copyright. En el momento en el que todos los programas fueran libres, serían innecesarios tanto el copyright como el copyleft, porque el uno sin el otro no tienen sentido.
El hijo bastardo de una filosofía ideal(ista)
Hemos comentado la situación del software libre, pero, ¿qué ha pasado con las obras culturales? Aunque al principio la gente se resistió ligeramente a considerar que licencias con cláusulas restrictivas como CC-by-nc fueran libres, y menos copyleft, la moda de las etiquetas CC ha invadido el panorama cultural, tanto el de espíritu análogo al software libre como el ilusoriamente alternativo. Los términos que con tanto mimo se definieron en el software libre se vaciaron de contenido y este desplazamiento semántico ha llegado a considerar cualquier licencia CC como libre y copyleft. Por si no fuera poco, estas palabras dejan de ser entes separados para fundirse en un único concepto, que incluso podemos escribir como “libre-copyleft”.
De esta manera, estas licencias han llegado a ser una flexibilización burda del copyright sin ninguna pretensión revolucionaria. No hubo debate ni hay aún bases teóricas de ningún tipo con un mínimo de solidez y coherencia. Triunfó la mentalidad de que no es necesario sacrificar más derechos de los que el autor quiere “donar”, de que el autor es dueño y señor de sus obras; se asentó en el sentido común que ciertos derechos de explotación son imprescindibles si se quiere ganar dinero. En definitiva, que es fácil ser alternativo sin cambiar de paradigma. Esta estrategia ha consistido en cambiarlo todo para que todo siga igual.
Como estaba intrigado por la definición de “libre” y “copyleft” por parte de la gente de CC, la busqué y así aterricé en esta joya de la editorial Traficantes de Sueños. Es lógico que, como intermediarios, defiendan el monopolio del copyright, aunque sea una versión edulcorada (o amargada, según mi punto de vista):
Ya que que muchos creadores no consideran imprescindibles muchas de estas libertades [las propias del software libre] y debido a que muchas obras, dado el alto nivel de inversión que requieren, no serían realizadas si se permitiese la distribución comercial, es una convención corriente admitir que el copyleft en el ámbito de la cultura debería por lo menos permitir la libertad de copia y de distribución no comercial.
En otra sección lo repiten de esta manera:
La libertad mínima de la más restrictiva de las licencias de Creative Commons permite la copia, la distibución [sic], la exhibición y la interpretación del texto siempre y cuando se respete la autoría del mismo, no se utilice con fines comerciales y no se altere, se transforme, se modifique o se reconstruya. Esta podría ser considerar [sic] como la licencia mínima copyleft para los bienes culturales.
Estos dos párrafos niegan cualquier alternativa al modelo de negocio mayoritario actualmente, basado en la escasez artificial de obras y autores. Pero lo más importante es que esta definición está totalmente alejada de los orígenes, que supusieron una revolución, un cambio de paradigma que ha permitido una explosión de creatividad y de nuevas maneras de ganarse la vida. Nada ha cambiado en términos de estrategias de negocio porque sólo una minúscula minoría se atreve a renunciar a los derechos de explotación para apostar por ganar dinero de manera diferente.
Como se puede apreciar, la filoignorancia de CC ha logrado que en Flickr una inmensa mayoría de imágenes de su sección no sean libres, tal como lo entiendo yo:

Debemos darnos cuenta de que el copyright y esas licencias tan veneradas no son tan diferentes y el negocio, por tanto no cambia. Aún recuerdo cuando en la lista de CC-es se vio de una manera tan natural que una Sociedad de Gestión de Derechos pudiera recaudar los tributos de explotación. Yo me pregunto, ¿en qué hemos avanzado? Hemos pasado de lo que podría haber sido un movimiento totalmente rompedor a confundir otra vez “gratis” y “libre”.
Además, en el otro extremo y para enredar aún más el asunto, se encuentra un movimiento que sólo considera libres las obras que además de ser anónimas no son objeto de comercialización. ¿Alguien da más?
Cómo tapar las goteras con una regadera
En los últimos meses ha aparecido un proyecto que tiene como objetivo definir la libertad en el contexto de la cultura según lo que significaba en sus orígenes. Yo ya puedo predecir que con toda seguridad no tendrá éxito porque la masa ya ha asumido que para que una obra sea libre no es necesario hacer el esfuerzo de renunciar a todos los derechos de explotación y quedarse sólo con los derechos morales. Simplemente debemos renunciar a cobrar por… la comunicación pública sin ánimo de lucro. Ve y diles ahora que ni son libres ni copyleft. Se te comen vivo y además te dicen que eres un radical, que cómo van a comer de sus obras si no les ponen algún límite. No será porque no hay modelos de negocio diferentes y, por desgracia, sin explorar.
Para poner las cosas más difíciles, numerosos medios de comunicación así como en varias sentencias judiciales se ha repetido la palabra “copyleft” ad nauseam. Es totalmente imposible cambiar esta inercia. No podemos parar una apisonadora que va a toda velocidad, aplastándolo todo a su paso.
Entonces, los colectivos que no estamos de acuerdo con el significado “oficial” nos encontramos un problema muy grave. No podemos utilizar los términos “libre” y “copyleft” sin caer en el saco de “todo lo demás que no es copyright”. Un conjunto muy grande y sin distinciones. Nos hemos quedado sin significantes para los significados, o más bien nos los han usurpado. Yo soy uno de los primeros interesados en encontrar una manera de designar mis obras, que son mucho más que “libre-copyleft”. Además, ¿por qué tenemos que mezclar lo que pide a gritos ser separado? El hecho de que “vaso” tenga varios significados no es un problema. En cada contexto se puede saber a qué se refiere. Sin embargo, términos tan importantes como los que conforman la base teórica de todo un movimiento no pueden significar una cosa y la contraria. Es inaceptable porque lo desacredita y lo vuelve vulnerable e incoherente.
Rompamos con lo establecido
Si no podemos utilizar lo que conocemos, estamos obligados a renovarnos, a buscar alternativas, a crear esas bases tan necesarias. No es necesario inventar genialidades como “copyleft”, ya que son muy difíciles de repetir, tenemos que utilizar lenguaje accesible y directo, sin florituras, que no se deje corromper y que deje claro lo que queremos decir.
Para eso, tenemos que fijarnos en cuáles son las características comunes de las obras bajo licencias que considero libres. En sus orígenes, “libre” se refería a una creación sin ataduras de ningún tipo. Si lo analizamos, podemos comprobar, que no restringen la reproducción ni la distribución, tampoco la comunicación pública ni la transformación y, por tanto, son obras “sin restricciones”. ¿Evidente?, claro, de eso se trata.
Es necesario advertir que en este contexto la cláusula vírica de, por ejemplo, la licencia GFDL, no se debe considerar que actúa como “restricción”, sino más bien como garantía de que ni esa obra ni sus derivadas impondrán ningún obstáculo a nadie. Para sustituir “copyleft”, podemos añadir “con cláusula vírica”, pero tampoco es una característica tan crucial para tener que explicitarla siempre.
Desde luego, estas dos frases no suenan igual:
-
Este disco es de música libre.
-
Este disco es de música sin restricciones.
La primera no sabemos muy bien qué quiere decir, la han hecho ambigua. ¿Las canciones estarán en el dominio público?, ¿se podrán transformar?, ¿permiten el uso lucrativo?, ¿se permite colgarlas en una página web con publicidad? Sin embargo, mientras CC no se lo apropie, la segunda frase es clara y completamente transparente.
Quizás pienses que mi alternativa es muy larga y pesada. Es posible, teníamos dos términos llenos de significado que designaban lo que queríamos decir, pero ya no los podemos utilizar. La aceptación de esta alternativa dependerá de la necesidad que tenga la gente de utilizarla. Como en todas las lenguas, la carencia de un vestido para los nuevos significados es la responsable de la creación de palabras que no tienen por qué tener éxito. Es posible que surja otra manera de decirlo más adecuada y yo estaré muy contento si es así.
Para finalizar, debemos pensar en qué es realmente lo que defendemos: ¡el conocimiento sin restricciones! Rechazamos los obstáculos. No queremos ver parcelas de saber y creatividad secuestradas, sino un conocimiento inmenso que no pare de crecer y que debe ser de todos y de nadie en particular. Sin copyright, sin patentes y sin licencias seudomaravillosas, pero con posibilidades de ganar dinero, quizás incluso más que ahora. Son muchos los caminos que llevan a esa meta. Demos el primer paso de una vez.
del.icio.us

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dark_crimson
21 15 Noviembre 2006, 14:52 |
a una separacion de los costos, y la formulacion de una nueva politica economica, politica social, y educacion basada en la teoria anarquista del conocimiento, me interesa por sobre todo informar, por eso tengo devolucioncopyright.blogspot.com y conoscas a sconf.cl/axolotl y sconf.cl hay biblotecas virtuales, artas ocultas, y me interesa que la ecatombe privatisadora, no redusca el capital educacional que tiene el internet, mas alla que hayan correciones a wiki, que no son muy buenas… pero lo importante es poder hacer crecer la organizaciona, la tolerancia y el respeto, gracias por devolucion.info voy a investigas mas, ademas creo que separar los costos es bueno a la hora de cooperar con otros para construir una vida mejor para este planeta y dejar de lado lo derecho de la politica que no es tan derecha saludos
y disculpas por la confucion
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David Gil
20 15 Noviembre 2006, 1:22 |
Hola dark_crimson:
Si te tengo que ser sincero, no he entendido nada de lo que has dicho. ¿Podrías por favor explicármelo mejor? Me ayudaría mucho si pusieras algún punto y pusieras claramente a dónde quieres llegar y con qué estás o no de acuerdo…
Un saludo
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dark_crimson
19 15 Noviembre 2006, 0:05 |
cuales son las bases de una organizacion
-trabajo> formacion social
-comunicacion> informacion
-hermeneutica> arte y literatura
-relacion> sociologia y ciencias sociales
-socializacion> prensa
-cooperacion> economia–costos
- uso
- oportunidad
- produccion—valor! y hay dos tipos
uno integro o de mercado o el valor real que quero determinar para un porcentaje entre el costo de uso que recibe el que lo utiliza convinado con el porcentaje de el costo de produccion que el mismo cliente ayuda a cubrir osea, si a un grupo de musica le interesa el tema de la cooperacion y el conocimiento libre, puede no vender discos caros, o distribuir gratiutamente tambien su musica o un pase de estudiante del conocimiento, la tecnologia tiene que abrir los campos de dar no cerrarlos malamente por ello tanta devolucioncopyright.blogspot.com y tanto sconf.cl y tanto sconf.cl/axolotl saludos keepinfofree
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David Gil
18 5 Noviembre 2006, 19:59 |
Hola Raspu, gracias por tus comentarios y perdona el retraso.
Es verdad que la ley no contempla otra manera de dominio que la caducidad de los derechos de explotación por el tiempo. Esto no quiere decir que si De Ugarte pone algo en el dominio público, no lo esté en la práctica. Podríamos llamarlo pseudodominio público, pero en realidad no ha hecho otra cosa que renunciar a los derechos de explotación de la misma manera que con la licencia CC-by.
¿Qué diferencia hay entre renunciar símbolicamente a todos los derechos (rechazando así el concepto mismo de propiedad intelectual) y hacerlo mediante una licencia (que se basa por definición en la propiedad)? En la práctica ninguna, pero son muy diferentes. Además, no hay nada más claro que el dominio público, mucho más que cualquier licencia.
Para estar realmente seguros David y la editorial que ha publicado su libro fueron al notario. Así se eliminan los malentendidos. Una simple declaración de intenciones (pagada) que hace que todo esté más claro, pero esto no hace realmente falta si no es en casos como éste en los que media ánimo de lucro.
Además, si hubiera algún problema siempre se puede ir a juicio para intentar abrir así una puerta hacia una forma de dominio público más acorde con nuestras intenciones.
Está claro que la obra en sí no tiene conciencia de sí misma, lo que no quita que esté viva y pueda desarrollarse gracias a nuestra creatividad. Es el hecho de que la propiedad intelectual es una falacia lo que hace que las obras sean suyas. Por ejemplo, tampoco un bebé es consciente de su existencia, pero no por ello podemos tirarlo por la ventana. No es nuestro, es suyo.
Gracias por el enlace, prometo leérmelo con detenimiento.
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Raspu
17 30 Octubre 2006, 22:25 |
Quisiera aprovechar para recomendar la lectura de una transcripción al castellano de una conferencia que dió Stallman el año 2000, en la que se refleja su postura acerca del copyright en la era de los avances tecnológicos (fundamentalmente los ordenadores).
Es una lectura interesante ya que Stallman apunta a un punto intermedio entre el copyright absoluto y la devolución absoluta. Básicamente está de acuerdo en que el copyright puede resultar beneficioso para ciertas situaciones, mientras que para otras resulta algo intrascendente. La línea divisoria la pone según la clasificación que se puede hacer de las obras: obras que sirven para hacer un trabajo (funcionales), obras que expresan opiniones personales y obras meramente estéticas (sólo para ser apreciadas).
Si bien se puede concluir de sus palabras que RSM no tiene muy clara aún su posición sobre la asoluta del copyright, me parece que sus ideas pueden aportar mucho a que el paso del copyright a la devolución no sea muy traumático para el sector industrial (fundamentalmente).
http://biblioweb.sindominio.net/telematica/stallman-copyright.html
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Raspu
16 27 Octubre 2006, 23:35 |
Quisiera retomar el tema de la suidad y la devolución a propósito de una spreguntas que hizo David en uno de sus comentarios:
¿qué debemos hacer los devolucionistas?, ¿qué iniciativas llevan a esa suidad?
Tal como lo ha explicado el propio David de Ugarte, la Devolución requiere de 2 tipos de acciones:
- Una acción política (pues tiene que ver directamente con las leyes) para la disminución progresiva de los plazos de protección.
- Una acción ética de cada autor, que consiste en devolver voluntariamente las obras al dominio público.
En el caso de la acción individual el obstáculo lo veo en las propias leyes. Tal como mencionaba metsuke, los autores españoles no pueden declarar voluntariamente sus obras en el dominio público de manera “oficial”. Tomemos el caso del propio David de Ugarte señalando que su blog se encuentra en el dominio público; yo debería asumir que ese blog está exento de copyright, pero la ley española no piensa lo mismo (por más que lo desee el propio David), entonces a quien le creo ¿a David o a la ley?.
En esos casos me parecería más claro, sano y transparente para el público que, ya que no puede renunciar oficialmente a los derechos patrimoniales, que renuncie a esos derechos “simbólicamente” mediante una licencia libre, y se comprometa moralmente a mantenerla por siempre. ¿Les parece razonable?.
En cuanto a la acción netamente política propondría dividirla en 3 etapas:
1º Como acción inmediata eliminar los derechos patrimoniales post mortem ya que me parecen una soberana ridiculez (obviamente debiera tener un efecto retroactivo).
2º En una segunda etapa disminuiría el plazo límite del copyright a 10 años (o la muerte del autor, lo que ocurra primero) desde la inscripción de la obra en el registro de propiedad intelectual correspondiente (requisitoobligatorio para quepudieran ejercerse esos derechos). Creo que así habría una mayor claridad en la fecha de inicio de los derechos.
3º Y como etapa final la abolición completa del copyright. Así las obras pasan al DP desde el momento de su creación y para siempre.
Pasando al tema de la suidad, tengo ciertas aprehensiones con este concepto. Yo, como persona, soy mío no sólo porque no tenga dueño, sino también porque soy conciente de mi existencia y soy capaz de ejercer control sobre ella. ¿Pero puede un intangible ser “suyo” sin tener conciencia de su propio ser?.
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Raspu
15 12 Octubre 2006, 19:27 |
Enlazo un documento PDF con la legislación chilena en relación a la propiedad intelectual.
pd: Mientras más me documento en cuanto a la LPI española más me espanto XD. bueno, tampoco es que en Chile seamos tan liberales, pero hay veces en que en España se raya en lo absurdo.
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metsuke
14 12 Octubre 2006, 13:31 |
En cuanto al Dominio Publico en Chile suena perfecto. ¿podrias enlazar la legislacion chilena? podria ser interesante de cara a promover mejoras al respecto aqui.
En cuanto a la de Arte Libre, ciertamente aun no la habia visto (aunque habia oido hablar). Tengo que echar un vistazo. Gracias por la info!
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Raspu
13 11 Octubre 2006, 21:53 |
Yo me enteré hace poco de eso (no soy de España) y me sorprendió bastante. Por suerte acá en Chile sí tenemos la posibilidad de traspasar una obra al dominio público (que la ley denomina como “Patrimonio cultural común”, ¿suena bonito no?).
Si no se está de acuerdo con la filosofía de Creative Commons y no puedes traspasar tus creaciones al dominio público ¿por qué no aprovechar entonces la Licencia de Arte Libre?. su filosofía es similar a la del proyecto GNU, pero enfocado a otro tipo de creaciones.
Pingback por Expolio Intelectual
# 16 Febrero 2007, 1:28 |
[...] embargo, no podemos estar de espaldas a la realidad y, como sostengo en este artículo anterior, la batalla de los términos creo que la tenemos perdida y debemos renovarnos o morir absorbidos [...]